Empatía en el sistema carcelario

Hola a todos,

Después de una valiosa lección en rapport (empatía) en la Cárcel Estatal de California, he aprendido que ayudar a la gente no siempre entra en procedimientos bien definidos. Tuve 2 horas para explicar / demostrar EFT a 20 prisioneros de por vida. Estos hombres todos necesitan ayuda… desesperadamente. Algunos son más receptivos que otros, pero todos ellos son demasiado machos para decir que se aceptan y tararear una canción. Después de enseñar lo básico de EFT (entre risas contenidas) sin ningún reporte de resultados, sabía dos cosas: (1) no hacían correctamente el proceso y (2) no había logrado rapport con ellos. Esto era, hasta que agregué el ingrediente esencial.


Por Gary Craig

Parte 1 de 3

Hola a Todos,

No hay mucho tiempo para escribir esto. Estoy en un motel en las afueras de la Prisión del Estado de California a donde estoy trayendo EFT para los reclusos y entrenar a un joven (Brian) dentro de estos muros para ayudar a los prisioneros cuando yo me vaya. Estaré acá tres días completos.

Anoche recibí una lección en empatía. Se me concedió dos horas para explicar/demostrar EFT a 20 “condenados a cadena perpetua”. Estos hombres necesitaban ayuda... desesperadamente. Algunos son más receptivos que otros pero todos ellos son muy machos para decir que se aceptan a sí mismos y tararear una canción. Después de presentar lo básico de EFT durante media hora y mostrar un video corto era hora de empezar a practicarlo. Empecé con dolores físicos ya que es corporal (kinestésico) y un recién iniciado puede reconocer fácilmente los beneficios. Les pedí que localizaran algún dolor físico y 12 de ellos encontraron algún dolor. Y después les pedí que me siguieran durante el proceso de tapping que hicieron con poco entusiasmo y solamente mascullaron la afirmación. Su tapping era con poca fuerza y se reían por lo bajo entre ellos mientras lo hacían.

Después chequeé para ver si obtuvimos progreso. Los 12 de ellos reportaron “ningún cambio”. Nunca había visto algo así antes. Por primera vez en 6 años haciendo esto me estaba muriendo en escena y todavía me quedaba otra hora y media por seguir con esta descreída y poco cooperativa audiencia. Yo sabía dos cosas: (1) ellos no estaban haciendo el proceso correctamente y (2) yo no tenía rapport (empatía) con ellos.

Una parte esencial del rapport es que la otra parte tiene que reconocer de alguna manera que tú eres como ellos. Esto no se percibía de ninguna manera en esta situación. Yo era un egresado de la universidad. Ellos no lo eran. Yo estaba libre. Ellos no lo estaban. Mi vocabulario era educado y articulado. El de ellos no lo era. Tenía que conseguir empatía o era “carne muerta”, al menos en lo que a EFT concernía.

Tengo buena intuición y seguí mis instintos al empezar a gritarles furiosamente (la ira es algo que ellos entienden) y usé toda clase de lenguaje gutural para expresar mis sentimientos. Disculpen el lenguaje aquí pero usé frases tales como:

“Maneje 5 p*tas horas para llegar hasta acá y tratar de ayudarlos y que es lo que encuentro sino a un puñado de m*ricas que preferirían tirarme la v*rga antes que darle una prueba a esto. Si uds. no pueden seguir unas simples instrucciones de m**rda entonces vuelvan a sus malditas celdas a comtemplar sus p*tos inodoros”.

Esto está totalmente fuera de ética en muchos ambientes pero, por el resultado, fue ideal aquí. Ellos asintieron con la cabeza. Yo era como ellos. Yo era real. Instantáneamente tuve rapport. Hicieron todo el proceso correctamente mientras los guiaba de nuevo y los 12 hombres encontraron alivio. Dos dolores de cabeza se fueron, un problema de congestión nasal se solucionó, rigidez de cuellos desapareció, adormecimiento de una mano en uno de los hombres mejoró dramáticamente (un problema de larga data), otro pudo levantar su brazo que estaba dolorido por meses después de un accidente, y así siguió con el resto. Pasamos a tratar problemas emocionales y más éxito se registró.

En la ayuda a personas no siempre se siguen pequeños procedimientos pulcros.

Con amor, Gary

Parte 2 de 3

Hola a Todos,

Mis esfuerzos para generar empatía con los reclusos de la prisión estatal de California hoy pagó sus dividendos. Después de mi violento e injurioso discurso de barrios bajos de anoche mi “reputación” empezó a difundirse entre algunos de los internos. Asimismo, Brian (mi entrenado dentro de la prisión) pasó un poco de tiempo “hablando de mí” con algunos de los nuevos internos que iba a conocer temprano esa mañana para una orientación de EFT. Cuando caminé dentro del cuarto, una docena de internos me estaban esperando y, para mi sorpresa, me aplaudieron. Esta vez la presentación fue sin escollos y los hombres cooperaron de una manera jovial, pero seria. 11 de los 12 hombres tenían molestias físicas y obtuvimos una variedad de grados de alivio para TODOS ellos usando solo una ronda de EFT.

Para el balance del día, Brian y yo trabajamos uno-a-uno con cuatro de los diferentes prisioneros en un total de 12 diferentes problemas emocionales muy serios. Obtuvimos alivio cada vez. Los hombres estaban abiertamente agradecidos. Confiaban y nos tenían confianza. Esto era un cambio MAYOR en ellos. Algunos de ellos estaban cerca de las lágrimas. Eso es progreso real. Trabajamos sobre la muerte y el dolor y la culpa masiva que sentían. Dejaron salir su parte tierna (algo realmente inadmisible en la sociedad de la prisión—un signo de debilidad). Necesitaban ayuda y ellos lo sabían. A pesar de nuestros esfuerzos, ellos necesitaban mucho más. Esta era la primera vez para muchos de ellos que a alguien parecía importarle. Ellos estaban agradecidos, verdaderamente agradecidos. ¡Que sensación!

Brain hizo la mayor parte del trabajo uno-a-uno y yo observaba como guía y maestro para él. Él lo capta rápidamente. Después que me vaya, Brain continuará usando EFT con los internos. Tiene 30 años, estudios secundarios y no tiene entrenamiento en psicología / terapia o lo que sea. Pero conoce el paño. Es un entusiasta de EFT y conoce como piensan los tipos ahí dentro. Es un maestro en rapport y sabe cuando un recluso esconde algo y por qué. Yo continuaré entrenándolo vía telefónica y, quizás, otras visitas a la prisión. Estoy muy interesado en ver como se desarrolla este experimento.

Filosóficamente hablando, estos hombres necesitan ayuda, no almacenaje de información. El encarcelamiento es la mejor manera que conocemos para mantener a los ofensores fuera de la sociedad. Sin embargo, hasta que no encontremos métodos para descargar las inmensas cargas emocionales que guían el comportamiento de estos hombres tendremos que seguir construyendo nuevas jaulas para ponerlos ahí. Mientras tanto, EFT ha servido tan bien que espero obtener la atención de los que mandan. ¿No seria eso bueno? Tal vez algún día cada prisión en el mundo tendrá un programa de EFT para prisioneros obligatorio.

Mañana es mi último día aquí y tenemos programado 6 sesiones más uno-a-uno.

Paz, Gary

Parte 3 de 3

Hola a Todos,

Mi visita al sistema carcelario se terminó, al menos por ahora. Fue una experiencia de amor. Muchos de nosotros no hemos conocido a reclusos de primera mano y todo lo que tenemos como referencia son los estereotipos retratados de ellos en las películas donde son descriptos como trastornados y peligrosos. Esos estereotipos sí existen detrás de esas paredes y hay algunos muy “bravucones” externos caminando ahí dentro. Pero son más la excepción que la regla. Todos los internos deben mantener alguna forma de fachada de dureza para poder sobrevivir ahí dentro pero la mayoría de ellos solo están asustados y no saben como arreglárselas. Algunos han sido tremendamente golpeados y abusados de jóvenes. Otros pasaron por Vietnam. La mayoría de ellos acarrean un dolor emocional constante.

Ellos necesitan amor. Para conseguirlo, se reúnen en camarillas y se confidencian unos a otros sobre su culpa y dolor. Dejan mostrar su lado suave pero sólo a sus más cercanos amigos. Es su forma de terapia hablada. Se sienten bien dejando salir un poco de esto pero el dolor realmente no desaparece. Cerca de 1/3 de ellos está bajo medicación para poder comportarse razonablemente en esa sociedad. Solamente tienen a tres profesionales en el staff para ayudar con la carga emocional de estos hombres. Un psiquiatra, un psicólogo y un trabajador social. Eso es todo. Dos de ellos asistieron a mis orientaciones y ninguno de ellos escuchó hablar de las terapias de tapping. Hay 40.000 reclusos a los que estos tres profesionales deben atender. ¡Dios mío!

Brian (mi entrenado dentro de la prisión) y yo trabajamos con 6 hombres ayer. En casi todos los casos trabajamos sobre sus asuntos más duros y los eliminamos o mejoramos notablemente. Tuvieron alivio. Ellos sonrieron. Ellos sabían que algo importante se había logrado. Brian hizo la mayor parte mientras yo lo supervisaba y entrenaba. Tuve que hacerme cargo un par de veces dada la intensidad que de estos hombres surgía. Fue una experiencia impresionante para Brian porque podía sentir tan vividamente el dolor de estos hombres. Muchos de ellos eran sus más queridos amigos.

Uno de los hombres (lo llamaremos Bob) era un Veterano de Vietnam y tenía continuamente flashbacks de su querido amigo que murió baleado frente a sus ojos. Fueron estos flashbacks que causaron las intensas emociones que lo condujeron a cometer el crimen por el cual está hoy en prisión. Yo no veo a este hombre como un “asesino”. Veo a un hombre con intensas emociones que no sabe qué hacer con ellas. El no desea hacer daño a nadie. En lo esencial es un hombre amable, cariñoso, que una vez cometió un gran error. Él no se acerca al estereotipo. Nosotros trabajamos con este flashback y lo redujimos sustancialmente. Hay más para hacer al respecto, por supuesto, porque hay muchos aspectos involucrados en esto. Así todo, dejó la habitación con abrazos para nosotros y ojos llorosos de gratitud. Me derritió por quinta vez durante mis tres días ahí dentro. Fue un día agotador para Brian y para mí pero hicimos mucho progreso. Hicimos notables avances con cada uno de los reclusos que se nos acercaron.

Anoche estaba por dar otra orientación (de EFT) a 40 nuevos reclusos de 6 a 8 pm. Cuando llegué, todos los hombres estaban ahí y Bob les estaba hablando. Mientras entré al salón me señaló y dijo,

“Y este es Gary, escúchenlo. No estoy seguro como funciona lo que hace pero la paz está al final de ello”

El prosiguió hablando sobre el tema de Vietnam que habíamos trabajado más temprano. Todavía hay un poquito de reacción emocional en su pecho pero nada parecido a como era antes. Él estaba parado frente a todos estos “duros” mostrándose vulnerable a favor mío (y de ellos). Dios lo bendiga. Me derretí de nuevo.

La orientación se desarrolló sin problemas. Hicimos buenos progresos con estos hombres en el ambiente grupal. Casi todos ellos estaban activamente interesados en probar el tapping. Muchas sonrisas, apretón de manos y abrazos al final. Dejé la prisión, fui a mi auto y me senté por un momento en el silencio. Había terminado. Entonces me di cuenta lo exhausto (y encantado) que estaba. Dejé que una lágrima cayera por mi cara, arranque el auto y maneje de regreso al motel.

Amor, Gary

P.D. Acabo de leerle esto a Adrienne y me pidió que les dijera el apellido de Brian. Es Fowlie. Brian Fowlie es el hijo de Adrienne.

Traducido por Susana Jofré - Escribir a Susana

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