Compartiendo la esencia de EFT

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Enseñar EFT es una de las labores más gratificantes que existe. Observar cómo las personas que inician un curso, muchas con dudas, otras con esperanza y la mayoría con mentalidad receptiva, van cambiando por momentos es maravilloso, pero esas sensaciones se multiplican por tres cuando esa labor se desarrolla en centros para personas vulnerables. Martha Ayala nos relata aquí su experiencia.


 

Por Martha Ayala Pereyra, facilitadora avanzada de EFT

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No cabe duda que nuestra labor ayudando a las personas en forma individual, orientándolos en la práctica de EFT, es muy valiosa; pero en mi caso, la enseñanza de esta técnica es lo que yo más valoro.

He buscado y obtenido la oportunidad de brindar capacitación a diversos grupos vulnerables, en donde veo fructificar la enseñanza y aprecio resultados que se materializan en cambios de vidas.

En cada uno de ellos, debemos estructurar de manera diferente la enseñanza de la técnica, atendiendo a las capacidades y conocimientos del grupo.

Puedo citar la hermosa experiencia llevada a cabo en las escuelas, en donde se incorporó la práctica del tapping en lo que llaman “acondicionamiento físico”; y así los pequeños inician su día, libres de las emociones negativas con las que llegan al plantel, lo que hace que mejoren su conducta y rendimiento, en este caso, se utilizó una música muy rítmica, y con ella se acompañaba las secuencias, sin decir ninguna frase en especial.

Esta enseñanza es muy apreciada en colonias populares, en las que las personas están ávidas de conocimientos, que les puedan ayudar a manejar los problemas por los que cotidianamente atraviesan. En estos casos es importante utilizar lenguaje muy sencillo, y ejemplos muy gráficos, para explicar la técnica.

Mayor grado de dificultad  tuvimos mi equipo y yo en el asilo  de ancianos, ya que aunque ponían su todo su entusiasmo tratando de aprender la manera de resolver sus conflictos emocionales, difícilmente memorizaban los pasos a seguir. Sin embargo el trabajo que hacíamos con ellos les dejaba muy tranquilos y la convivencia entre ellos mejoró mucho.

Todo lo anterior me hizo sentir cada vez más enamorada de la técnica. Pero la mejor experiencia, ha sido el trabajo desarrollado dentro del penal, donde conseguimos capacitar a un grupo de 16 internos, que a su vez compartían la enseñanza con sus compañeros, que por las limitaciones del programa no pudieron asistir. Su interés, su entusiasmo y los testimonios vertidos, fueron sumamente emotivos. Fue para ellos un regalo muy apreciado, ya que están alejados de cualquier herramienta, que les haga más llevadero el duro castigo que significa la pérdida de la libertad.

Considero que esta es forma  cumplir el deseo de Gary Craig, cuando generosamente publicó toda la información, y dijo algo así: para que más y más personas practiquen esta técnica, y así  habiendo paz en lo individual habrá paz en lo colectivo.

por Martha Ayala Pereyra (La Paz, Baja California Sur, México)

Abogada de profesión, al jubilarse se formó en diversas técnicas de sanación física y emocional movida por su interés en ayudar a mujeres y niños maltratados desde otro nivel. Está formada en Terapia del Campo Mental, EFT (facilitadora avanzada certificada por AHEFT), Psicología Energética. Meta-medicina, Reimpronta Matricial y Constelaciones Familiares.  

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