EFT para los aspectos emocionales de una cesárea

Gillian Wightman de Escocia nos da una mirada detallada de como usó EFT para manejar los múltiples aspectos emocionales que surgieron con relación a una posible cesárea de su hermana. Por favor note que hay opinión diferente en los usos de EFT para cuestiones de embarazos. Puede ver esa discusión aquí.


Por Gillian Wightman

Gary, mi hermana me ha dado permiso total para compartir esta historia y estoy realmente entusiasmada por eso a nivel personal.

Recientemente recibí una llamada telefónica de mi hermana en un estado de estrés alto. Ella vive a 450 millas y en su semana 40 de embarazo esto causó en mí alarma instantánea. Mientras hacía tapping al hablar con ella, descubrí que le habían dicho que era probable que tuviera a su bebé la semana siguiente por medio de una cesárea. La cabeza del bebé no estaba encajada, indicando que todavía había un tiempo por delante y que era una gran posibilidad.

Su doctor había explicado que si la cabeza del bebé no se encajaba para el fin de la semana siguiente, él insistiría en la cirugía programada. No podían inducirla, lo que sería la práctica normal, debido a que, con una cesárea previa, la inducción causaría demasiada presión en la cicatriz de su útero. Este especialista nunca permite que las madres se pasen de las 42 semanas.

Le pregunté de qué manera esto sería un problema para ella. Me dijo que la hacía sentir muy enojada y que le sacaban todo el control.

Le expliqué que nuestras emociones pueden causar tensión en nuestro cuerpo y que si había emociones negativas remanentes después del nacimiento de su último bebé, esto podía estar afectándola ahora o miedo al nacimiento. Me aseguró que no había nada de eso, que estaba bien y que no quería entrar ahí, estaba lo suficientemente disgustada y yo haría empeorar las cosas. (Un comentario que yo sabía sin fundamento pero que indicaba el nivel de su miedo a “entrar ahí”)

Le pedí que imaginara chupar un limón, ¿qué sentía? Ella estaba conciente de una sensación en su boca y lengua. Entonces le sugerí que ella podía sentir sus emociones físicamente, y que se fijara si sentía algo con respecto a “Voy a tener este bebé la semana que viene”.

Inmediatamente sintió una restricción en su pecho y garganta, sintió su panza tensa y magullada. En este punto era conciente de sentir mucho miedo de tener al bebé y también de estar enojada ya que esta vez quería hacerlo “apropiadamente” y tenía miedo de “fallar”. Una cesárea para ella significaba fallar. Para muchas de mis clientes, en el fondo de una depresión posparto se encuentran sentimientos negativos con respecto al nacimiento y la imposibilidad de sostener un plan de parto querido. Por lo tanto era importante que aclaráramos sus sentimientos de las dos opciones ya que no hay una manera de predecir cómo resultarán las cosas en un parto. Le pregunté dónde se sentía peor, pecho o estómago.

Aunque tenga el pecho tenso y dolorido…
Aunque tenga tensión en mi laringe…

Se sentía bien ahora pero su atención entonces fue hacia su estómago.

Aunque mi estómago se siente como un moretón…

Le pedí que sólo pensara en el recuerdo del parto de su hijo, quien nació de una cesárea de emergencia en el sexto mes de gestación y pesaba 1 libra 12 onzas y pasó dos meses en la unidad de cuidados peri natales. Tenía el beneficio de saber que esto había pasado, pero quería que ella me contara cuán malo era si pensaba en ello. Dijo que sería un 7. La invité a que pensara en ello como una película y le pregunté cómo la llamaría. Llamó la película “Parto infernal” y sentía su corazón dolorido y tenso y una intensidad de 7.

Aunque el pensar en el recuerdo de esta memoria hace que mi corazón duela y se tense…

Pensó que la película era ahora 5 y su pecho le dolía. Le pedí que pensara nuevamente cómo llamaría a la película, siendo más específica.

Aunque tenga esta película Serie de mis Eventos Desafortunados, me acepto sin juzgarme.

Le pedí entonces que fuera conciente de cualquier escena intensa. Dijo que era cuando ella vio por primera vez la sangre al ir al baño. Estimó el nivel de intensidad de esto en 7 de 10.

Aunque tenga el recuerdo de este pánico en el inodoro…

Le pregunté entonces la intensidad de la película y dijo que estaba todo bien, sin ningún problema y que no tenía recuerdo de lo que había pasado después porque fue anestesiada. Entonces le pedí que inventara una película acerca de cómo podría haber sido. Me dijo que podía hacer eso pero que no había intensidad, que lo encontraba interesante y no tenía sensación de pánico. Yo quería evaluar concienzudamente y le pedí que me contara la historia y controlé por cualquier parte que sintiera difícil.

Primero le pregunté cómo se sentía contando la historia y me dijo que no podía creerlo pero que realmente podía hablar de ella, y nunca había podido hacerlo antes sin llorar. Esta era la primera vez, dicho sea de paso, que lo admitía conmigo. Algunas personas realmente tienen que sentir para creer que procesar el trauma sin lágrimas es posible.

Me contó que había regresado de las compras y era conciente de una sensación de humedad y descubrió que era sangre bajando por sus piernas. Su amiga estaba con ella y llamó a una ambulancia y contactaron a su pareja quien llegó inmediatamente y la ayudó a mantener la calma.

La llevaron a la sala de preparto y le pusieron monitores, le sacaron sangre, le inyectaron esteroides para los pulmones del bebé en caso de que algo ocurriera. Llegaron a las 2 pm y para las 7:30 su ritmo cardíaco comenzó a fluctuar. Entonces le explicaron lo que harían. Después de las 11 su ritmo cardíaco bajó de 134 a 50. Ella se puso muy intensa en este momento, un 10 en una escala de 0 a 10.

Aunque eso pasó, eso ya terminó, él sobrevivió…

Hizo un gran suspiro y dijo que estaba bien, estaba en 0 ahora, no va a pasar lo mismo esta vez, es una situación completamente diferente. Continuó… “Le dijeron a mi pareja que se limpiara para la cirugía y me llevaron en silla de ruedas, estaba en pánico y shock, y me enfrié”. Los médicos me explicaron todo, paso a paso, otro pico de intensidad ahora 7 de 10.

Aunque la inyección se sintió como un pedazo de hielo entrando en mí brazo…

“Cuando me desperté oí que él estaba bien y respirando y todo estuvo bien entonces. Me relajé y no me importó qué pasaba mientras que él estuviera bien. Recuerdo ninguna preocupación por dónde estaba él, solo estaba feliz que estuviera vivo”.

Ahora aquí es donde yo entro, sé lo que se sentía estar parada deseando que este diminuto pedacito, no más grande que mi mano, respirara. Le pedí que pusiera su mente en cualquier cosa que se sintiera aún intenso de lo que pasó a continuación. Tuvo una tensión severa en su garganta.

Aunque los monitores cardíacos estaban haciendo blip, ese pánico, los electrodos estaban colocados pero no había registro y teníamos que mirar para ver si volvía a respirar…
Aunque era lo que oíamos, todavía puedo oír ese sonido…

Dijo que toda la tensión en la garganta se había ido y que podía respirar completamente otra vez (y se dio cuenta de que no había estado respirando apropiadamente por mucho tiempo). Sentía ahora que esto era algo que le había pasado a otra persona o algo que ella podía mirar a mucha, mucha distancia, y estaba sorprendida de lo fácil que había sido. Contuve mi impulso de decirle “te lo dije”.

Le pedí que recordara la conversación con el médico ¿y qué si no venía en forma natural y le decían que tenía que tener una cesárea? Contestó “Es absolutamente bien, tener un bebé sano es lo importante aquí. Prefiero tener eso, sería más fácil que una cesárea de emergencia ya que podría estar despierta. Me siento bien de cualquiera de las dos maneras. Le recordé que su primer bebé tenía el cordón enroscado apretadamente al cuello y le habían dicho que si lo hubiera tenido naturalmente hubiera sido una tragedia. Entonces hicimos tapping.

Aunque mi bebé y mi cuerpo sabían que hacer, elijo soltar todo temor y expectativa y confiar en mi cuerpo y mi bebé.

Al día siguiente llamé para chequear, me dijo que estaba relajada y contenta sin tensión en el pecho, garganta y la sensación de magullón en su panza se había ido pero tenía miedo de tener una epidural para la cesárea- ella podía claramente planificar este evento ahora. Tenía miedo de tratar de moverse y quedar paralizada. Le pregunté cuáles eran las posibilidades estadísticamente y dijo con énfasis PUEDE OCURRIR. Entonces hicimos tapping y usé mi intuición y conocimiento de nuestra historia familiar.

Aunque tengo miedo de esta inyección epidural, tengo miedo de moverme y quedar paralizada…

Tengo miedo de moverme… puedo quedar paralizada como papá… podría terminar incapaz de moverme como papá… esto ocurre, sé que esto ocurre… y si va a pasarle a alguien, me va a ocurrir a mi…

Aunque tengo miedo de esa aguja… ese gran gancho… esa aguja inmensa… este miedo en mis piernas… no las sentiré nunca más… se que va a ocurrirme a mi… todo me ocurre a mi… nada es nunca fácil para mi… si algo sale mal, saldrá mal.

Elijo relajarme y dejar ir el miedo… elijo saber que si me relajo entonces no me moveré… elijo recordar que ellos me explicaron todos los pasos del proceso y me mantuvieron calma la última vez y harán lo mismo otra vez.

Para entonces se sentía completamente relajada y nada preocupada y hablamos de usar el tapping para ella cuando lo necesitara y revisamos sus puntos de emergencia para que pudiera mantenerse calma todo el tiempo.

¡Finalmente se programó una cesárea ya que el bebé decidió que no saldría de otra manera! Se sentía calmada y entusiasta. Se dio cuenta de que sin EFT ella hubiera estado desvastada por este resultado. Ahora soy la orgullosa tía de otro pequeño niño hermoso y su extasiada madre dijo que la cesárea, para la cual estuvo despierta todo el tiempo, fue la experiencia más mágica, hermosa, amorosa y contenedora de su vida.

Estoy feliz de haber podido ayudarla a estar preparada para lo que pudiera ocurrir y soltar la expectativa de lo que es la forma CORRECTA de tener un bebé.

Le pregunté porque había cambiado de idea y me había permitido hacer tapping en su recuerdo y dijo que el hacer la conexión entre el pensamiento y el sentimiento en el cuerpo, en ese momento la golpeó cómo sus recuerdos la estaban afectando físicamente y supo que eso no le podía estar haciendo nada bien. ¡Estoy tan feliz de haber cruzado el puente después de 5 años!

Abrazos,
Gillian

Traducido por Mariela Carvia

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