Integración de partes con EFT: un viaje hacia la reconciliación interior (parte 1)

equilibrarQuiero una cosa pero hago lo contrario, cuanto más me resisto más caigo, parece un círculo vicioso entre la fuerza de voluntad y nuestros deseos. Si hasta ahora no te ha funcionado nada de lo que has hecho, te recomiendo poner en práctica la técnica de integración de partes que nuestra formadora Ana Fernández Luna nos detalla en esta serie de dos artículos acompañada de un vídeo con una sesión en directo para que observes la aplicación de la teoría.

 Por Ana Fernández Luna de Madrid (España)

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Quiero “X” pero hago “Y”, quiero adelgazar pero como helado cada noche… Es “como si” una parte de mí apretara el acelerador (adelgazar) y otra parte de mí tirara del freno de mano (sigo comiendo helado…). Y es así como empiezo a dar vueltas sobre mí mismo. Me “agito” pero no me “muevo”. Y… ¿cómo solemos reaccionar ante esa situación?: “rechazo comer helado, rechazo esa parte de mí que se lo come; no, yo no soy ese que come helado”. Y a veces resulta que cuanto más lo rechazo, cuanto más intento eliminar el patrón de conducta no deseado, más se recrudece éste. Más helado como y más a menudo… Así que es bueno saber que cuando el plan A falla (rechazar el patrón o síntoma), existe un plan B que es aceptarlo.

Y ¿por dónde empieza la receta básica de EFT?: por la aceptación. Pero no se trata de decir que acepto como una letanía… ¿Sabéis a lo que me refiero, no? Me pongo a hacer EFT y lo digo de boquilla… pero no lo siento realmente. No se trata de una “coletilla” que pueda repetir sin sentirla… De lo que estamos hablando es de sentir verdadera aceptación.

Casi todos los temas de desarrollo personal que llegan a la consulta se pueden plantear en estos términos de dualidad “Quiero X pero hago Y”. “Quiero adelgazar pero como helado cada noche”. Así que hay una parte de mí que quiere “X” y otra parte de mí que hace “Y”. Y quizá necesito escuchar y aceptar esas dos partes de mí para poner en práctica el plan B, confiar en que ambas partes quieren hacer algo bueno por mí, las dos tienen una intención positiva. La parte que quiere que adelgace, quizá simplemente quiere que esté sano físicamente. La parte que come helado quizá simplemente quiere calmar mi ansiedad, que esté sano emocionalmente. Y la intención de relajarse, de estar sano emocionalmente, es una intención positiva que merece ser honrada, protegida, merece ser mantenida. Y a partir de ahí, hay tantas maneras de obtener esa intención positiva, hay tantas maneras de relajarse distintas de comer helado cada noche. Así que puedo mantener la intención positiva y obtenerla de otra manera.

Todo este conflicto entre partes de nosotros mismos se entiende mejor con la metáfora de la pareja. Cuando uno tiene pareja no puede elegir no tener conflictos con su pareja pero si puede elegir que hacer cuando el conflicto llegue.

¿Qué crees que ocurriría en una pareja en la que uno siempre quiere llevar la razón y callar al otro? ¿Crees que en este contexto se podría resolver el conflicto entre las dos partes? Parece que no… porque… uno menos uno es igual a cero

¿Y si ahora imaginas una pareja donde ambos se escuchan amorosa y respetuosamente? ¿Crees que en este contexto será más probable superar el conflicto y llegar a un acuerdo? Lo más probable es que si… porque además resulta que en este caso… uno más uno es igual a… tres. Porque la relación no eres tú ni soy yo ni somos los dos, sino que es un tercer ente diferente de ambos, la relación es un “nosotros”.

Pues igual ocurre con las distintas partes de nosotros mismos. Necesitamos escuchar a ambas para que de ese diálogo surja una tercera cosa que no sea ni la una ni la otra sino una tercera que integre a las dos. No se trata que de gane una parte o de que gane la otra, se trata de que ganen las dos, de que ambas partes dialoguen entre sí para encontrar una solución que integre a ambas, porque ambas tienen una intención positiva, las dos quieren hacer algo bueno por ti.

Siguiendo el ejemplo de antes, las partes podrían acordar hacer deporte, hacer EFT o cualquier otra cosa que pueda ser buena para la salud física y emocional, para satisfacer los intereses de ambas partes, su intención positiva.

El síntoma o problema es feo. Ya lo sé. No nos gusta. Pero es que si nos resultara cómodo no le haríamos ni caso. Se trata de escucharle amorosa y respetuosamente, de escuchar su intención positiva. Mi mente racional no lo entiende pero seguro que quiere hacer algo bueno por mí. Podemos mirar al síntoma o malestar como algo que se quiere abrir en nosotros, como una señal de transformación.

Es el rechazo, la exclusión, lo que genera el problema. La solución viene de la mano de la aceptación, de la integración. De la mano de escuchar amorosa y respetuosamente a todas las partes de nosotros mismos, aceptarlas e integrarlas de manera armónica. La “receta básica” es la aceptación.

Puedes ver todo esto de lo que estoy hablando en el vídeo titulado quiero «X» pero hago «Y»: canal You Tube Ana F Luna Quiero “X” pero hago “Y”

“Todo cambio empieza por una reconciliación interior” (Luis Bueno) “La aceptación es el principio del cambio” (Stephen Gilligan PhD) “Lo que rechazas, te somete. Lo que aceptas, te transforma” (Carl Jung)

Si te interesa trabajar con EFT desde este enfoque, puedes leer la parte 2ª de este artículo donde explico un protocolo que puedes utilizar para reconciliar partes de ti que estén en conflicto e integrarlas de manera armónica, junto con un video de una sesión grabada de EFT en la que este protocolo se lleva a la práctica.

Leer parte 2

Ana F Luna

Ana F Luna es Formadora en EFT (AHEFT). PCC Coach (ICF) y Máster en Psicoterapia

Fuentes: EFT, PNL – Trabajo Ericksoniano. “La Transformación Esencial” (Connirae & Tamara Andreas)

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