"Te quiero amigo" – una conmovedora historia de EFT

De la historia: "Me desbarataba por dentro. De repente nada más importaba. Ahí estaba… la conexión por la que todos se esfuerzan pero que no sabemos expresar. Una experiencia espiritual que surge en los lugares más inesperados. ¿Que recompensa podría trascender de ahí? Me tragué una lágrima y él pudo ver que me conmovió. De hecho nos conmovimos uno al otro. Hubo un silencio entre nosotros el cual permitió que se grabara ese momento en nuestro ser.”

Esta es una historia de Bob (un Veterano de Vietnam) y mía. Es una conmovedora historia, un tipo de “cosas de hombres” que va más allá de las expectativas normales. Es sobre un afecto inusual entre dos hombres, no obstante su condicionamiento para ser fuertes y no mostrar sus emociones. Es acerca del amor y el respeto que puede llegar a darse únicamente cuando te “conectas” de esa manera especial… una manera espiritual.

Puedes conocer a Bob en película. El es uno de los veteranos que salió en el video de 20 minutos sobre PTSD. Cuando lo conocí por primera vez, el tenía pensamientos suicidas y sufría de paranoia. La mayoría de las noches solía despertarse de sus pesadillas y menar sus puños. Sus sábanas estaban empapadas de sudor cada noche. Así es la vida de la mayoría de los soldados.

Tuvimos un inicio un poco incierto. Invité a Bob y a varios de los veteranos a una reunión de 5 días en San Francisco “para los Veteranos de Guerra con EFT”. A pesar de que todos los gastos estaban pagados, Bob no quería asistir. El dijo, "¡Esto es pura m***! He intentado todo. He entrado y salido de salas de psicólogos la mayoría de mi vida y sólo voy a estar perdiendo mi tiempo. Además tengo miedo de volar y no me voy a sentar en un maldito avión atravesando el país desde Pensilvania a California.” También dijo, “tengo algunos recuerdos detrás de mi pared personal y nadie se va a acercar a ellos.”

Así que le pregunté a Miguel Vázquez, un Veterano de Vietnam a quien yo había ayudado personalmente con su PTSD, para que llamara a Bob y le predicara la Fe en EFT. Funcionó y Bob, de mala gana, se subió en ese avión. Sin embargo, sin que él lo supiera, hice varias sesiones de EFT en sustitución sobre su miedo a volar y por supuesto, él no tuvo problemas en el vuelo. Pero esa es otra historia.

A pesar de que teníamos 5 expertos en EFT en San Francisco, yo elegí trabajar directamente con Bob para tener una atención personal. A pesar de sus abusos vocales sobre la tontera de este evento, vi una ternura por debajo. Está ahí en la mayoría de los veteranos. Es un pequeño niño adentro pidiendo ayuda a gritos… por reconocimiento… por amor… todo el tiempo atacando a cualquiera que se “quiera acercar.” De alguna manera, creo que todos lo hacemos y me incluyo en eso. Yo lo vi como un reto y como un hermano. De alguna manera teníamos algo en común. Había algo en Bob que yo reconocía en mí.

Así que empezamos despacio. Trabajamos en la fobia a las alturas, la cual desapareció en 30 minutos. Después trabajamos en algunos “recuerdos pequeños sobre la guerra” y esos fueron vencidos también. Después de 2 días, el ya durmió toda la noche. Sin pesadillas. Sin sudores. Sin mover los puños.

Ahora ya tenía su atención. El estaba relajado y sonreía muchísimo. Ya no estaba crítico sobre este evento o sobre EFT. El no lo entendía, por supuesto, pero los resultados no se podían negar. El se suavizó y el primer hilo de amistad empezó. Eso es lo que pasa con los veteranos. Son un río de amor contenido, el cual puede inundar las almas una vez que su represa ha sido rota.

Después trabajamos sobre los "recuerdos detrás de su pared personal". A pesar de que hubo algunos momentos difíciles durantes las sesiones, EFT lo regresó a la paz y esos recuerdos no lo han molestado en absoluto desde entonces (su paranoia y pensamientos suicidas han desaparecido también).

Después, el regresó con gratitud reflejada en toda su cara y me dijo unas palabras que han resonado en mi ser desde entonces. El dijo...

"¡Te quiero amigo!"

Me desbarataba por dentro. De repente nada más importaba. Ahí estaba… la conexión por la que todos se esfuerzan pero que no sabemos expresar. Una experiencia espiritual que surge en los lugares más inesperados. ¿Que recompensa podría trascender de ahí? Me tragué una lágrima y él pudo ver que me conmovió. De hecho nos conmovimos uno al otro. Hubo un silencio entre nosotros, el cual permitió que se grabara ese momento en nuestro ser.

Bob y yo hemos permanecido amigos hasta el día de hoy y nos llamamos de vez en cuando para ponernos al corriente. Algunas veces en medio de toda la presión por el crecimiento del movimiento de EFT, pierdo la visión de la razón humana del porqué estoy aquí. Pero todo lo que necesito hacer es recordar que existen muchas “experiencias como Bob” que he coleccionado a través de los años y ya estoy de vuelta en el propósito.

Los quiero, Gary

Traducido por Mercedes Madero