Emplear EFT para recupera el sentido del gusto de Laurence

Algunas personas pierden su sentido del gusto o del olfato debido a una enfermedad o trauma. Afortunadamente, por otro lado, podemos usar EFT para ayudarles a recuperar estos sentidos perdidos. Aquí tenemos una prueba de Martine Moorby de cómo hacer esto para el sentido del gusto de su cliente Laurence. El sentido del olfato puede recuperarse probablemente de forma similar. Nótese que el artículo de Martine comienza con una introducción. La historia de Laurence se explica a continuación.

Por Martine Moorby

Querido Gary

Te adjunto un “informe” de un cliente que quería “RECUPERAR” antes que disminuir su gusto por el chocolate y el café que son generalmente substancias de sobra conocidas y adictivas.

Una de las conclusiones que otra vez he alcanzado es que EFT no “hará” nada intrínsecamente perjudicial para la salud de un cliente dado como Laurence. Apreciar el chocolate y beber café (Admite que le perjudica siempre que toma demasiado) es una cuestión de calidad de vida. Y hasta cierto grado, la calidad de vida de uno es una percepción subjetiva...

También fue de interés para mí que no apreciara cualquier tipo de café, como si su cerebro hubiera almacenado el recuerdo/ conocimiento del tipo de café que normalmente disfrutaba...
La sesión completa tuvo lugar durante una hora.

Con mi agradecimiento por la inspiración
Martine

La historia de Laurence

Hace unos 12 meses las papilas gustativas y el sentido del olfato de Laurence se habían visto seriamente afectadas tras un ataque de sinusitis. Los escaneos y otras pruebas realizadas habían resultado negativas y la medicación había sido incapaz de ayudarla. Para Laurence, el café, el chocolate negro, la mostaza, el vino tinto y la naranja eran en concreto una decepción. Sabían y olían de forma diferente o desagradable. Había tenido éxito en “disminuir” el ansia de comer pero no había tenido experiencia alguna en recuperar el deseo por el chocolate o el café, que algunos ven como sustancias adictivas.

Le pregunté si quería que habláramos en Francés o en Inglés y acordamos que si bien su Inglés era impecable, ella se hablaba a sí misma en Francés, de manera que el Francés podía ser más útil.

Resultó que tenía una pequeña tableta de ese maravilloso chocolate negro Francés que sabía que le gustaba y lo desenvolví. Realmente no lo quería, dijo que olía como poco apetecible. Lo puntuó como un 3. Así que empezamos a hacer “tapping” sobre “Aunque no puedo saborear…”, ”Aunque solía disfrutar...”, “Aunque estoy triste porque no puedo ya disfrutar y era agradable tomarlo después de la comida,... como solía hacerlo con mi padre”…

Estaba “aclarándome” un poco, basándome en la información que deducía de la conversación entre las rondas de tapping, y ella repetía y asentía, así que parecía que tenía sentido. Hicimos una comprobación y pensó que olía de forma diferente, no tan mal. Así que hicimos una o dos rondas más. Y le di una chocolatina otra vez, la olió, le dio un pequeño mordisco y pareció realmente sorprendida., dio otro mordisco y dijo que sabía bien, así que se la acabó. En este punto, estábamos realmente entusiasmadas. Ella quería intentarlo con el café. Tenía en casa café natural y decía que olía amargo, no quería beberlo. Hicimos unas pocas rondas y le olía algo mejor, pero no lo suficiente y nos preguntamos si sería diferente haciendo una taza de café y de hecho tomó un sorbo. Hice una taza de café siguiendo sus indicaciones e hicimos tapping algo más. Tomó unos sorbos y dijo que no estaba mal del todo pero no como ella recordaba el café.

Creo que entonces me inspiré para preguntarle si era exigente con el café y si tenía gustos especiales por determinados cafés frente a otros incluso en las mejores ocasiones, con sus papilas gustativas en perfecto estado y me dijo que tenía razón. De modo que acordamos que no dar un 10 sobre 10 al café podía deberse a la marca de café que yo le ofrecía. Encontré esto alentador en el sentido de que el proceso no podía “obligarla” a que le gustara algo que no le había gustado antes. Esto no es un proceso manipulador.

Ella estaba realmente animada, de modo que fuimos a mi cocina para ver qué más podíamos probar que no había sido capaz de saborear. Tenía algo de mostaza francesa, la marca de zumos Orange Squash que su hijo había estado bebiendo todo el verano y que encontraba muy desagradable y algo de vino tinto. Hicimos tapping en que cocinar había perdido su atractivo porque no podía saborear el fruto de sus habilidades, y después de todo, es francesa y a los franceses les gusta su comida y las salsas con mostaza, y tenía que confiar en que los otros le dijeran que la comida era buena. Y tenía que confiar en que eran sinceros y no solamente amables con ella, y que no hay nada malo en tomar una taza de café con un trozo de chocolate de vez en cuando. Después de todo, su padre le había enseñado ese pequeño placer para después de las cenas y estaba bien.

Su cara se iluminó. Preguntó si podía probar algo de mostaza, de modo que abrimos el bote e introdujo su dedo en el mismo, y dijo que sabía como la mostaza, incluso como sabía la marca de mostaza que recordaba de cuando era niña. Quiso probar un poco de vino. No hicimos más tapping, solo probó un sorbo, y sonrió, y preguntó si podía oler el zumo “orange squash” y exclamó que olía fantástico, como las naranjas.

El efecto de generalización había ocurrido.

Se puso en contacto conmigo más adelante para decirme que se había hecho una taza de su propio café después de la comida, y que se había obsequiado con un pequeño trozo de chocolate blanco, y que era feliz más allá de las palabras.

Dos semanas más tarde, Laurence todavía disfruta de las comidas para las que recuperó su sentido del gusto.

Martine Moorby

Traducido por Fernando Cantón de la Lama

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