Cómo despejar el desbarajuste para obtener claridad y seguridad en uno mismo

Mi agradecimiento a Lindsay Kenny por ofrecernos este artículo súper detallado sobre cómo aplicar EFT en este complicado asunto.
Por Lindsay Kenny, EFTCert-Honors (Graduada con honores en EFT)

Hoy en día es corriente tener la casa, el coche o la oficina desordenados debido a nuestras ajetreadas vidas. Sin embargo, un desbarajuste real, y me refiero a entornos verdaderamente desordenados, es realmente síntoma de algo más que un estilo de vida ajetreado.

La mayoría de las veces el desbarajuste es un asunto de control. No estar dispuesto a dejar marchar las cosas es una de las formas que puede usar la gente para sentir que tiene control sobre su vida. Aunque parezca que están completamente fuera de control, el aferrarse a las “cosas” le da a la gente la sensación de estar controlando. Es muy parecido a cómo se sienten los anoréxicos sobre la comida y su capacidad de controlar al menos su peso.

Otro motivo común del desbarajuste es el miedo. Los más universales son: miedo a la pérdida, al rechazo, al fracaso y a la pérdida de control; aunque, una vez más, todos estos miedos y problemas son simplemente síntomas. Existe una causa o problema raíz subyacente a estos síntomas de desbarajuste.

El desbarajuste a menudo se desencadena a raíz de un suceso o serie de sucesos que hacen que la víctima se sienta traumatizada, con miedo e impotente.

Aferrarse a las cosas le da a la gente la sensación de estar al mando o tener control sobre parte de su vida al menos.

Encuentra el suceso que inició la sensación de pérdida de poder o control y neutralízalo. Habrás recorrido entonces la mitad del camino hacia la eliminación del desbarajuste.

Permíteme que defina los Tres Niveles de Desbarajuste según mi opinión:

Nivel 1 – Desordenado y desorganizado en casa normalmente; “cosas” amontonadas en muchas o todas las superficies

Nivel 2 – El nivel anterior y además:
• Desorden en la oficina, el coche, y a menudo (aunque no siempre) en el aspecto personal
• Reticencia a tirar cosas caducadas o inservibles
• Carencia de ganas o capacidad para guardar la ropa, objetos o para limpiar lo que ensuciaron ellos mismos o los demás
• Basura y desorganización por todos lados

Nivel 3 – Los dos niveles anteriores y además:
• Elementos que denotan desorden y suciedad absolutos, llegando al nivel de lo patológico (condiciones sanitarias que suponen un riesgo para la salud).
• Caos absoluto de organización; desde platos sucios desbordando el fregadero a ropa sucia por todos lados.
• Acumulación de basura (dentro o fuera de la bolsa) en el suelo o sobre los muebles, en el garaje o el coche.
• Frecuentemente hay excrementos de animal en el suelo o los muebles.
• Todo esto acompañado de la sensación de estar “paralizado” debido a la incapacidad de hacer nada por resolver la situación.

Quiero centrarme en este artículo en los dos últimos niveles y he elegido como ejemplo a “Janice”, que muestra un caso típico de desbarajuste.

“Janice” vino a verme con un problema del nivel 3. A pesar de que parecía relativamente limpia, me aseguró que su casa estaba mucho más que asquerosa; las paredes y el suelo estaban recubiertos de cajas, pilas de revistas y periódicos, y trastos, de forma que sólo le quedaba un pasillo estrecho para ir a su habitación o la cocina. Me dijo que no se veía el sofá, las sillas, el televisor o incluso la mesa de la cocina. Había caca de perro en el suelo, en la bañera del cuarto de invitados y hasta en su cama. Un loro suelto contribuía dejando suciedad de pájaro en todo por todos los sitios. Me dijo que cuando entrabas en la casa el olor “te dejaba tambaleando”.

Evidentemente, esto era mucho más que una casa desordenada y parecido al caso de la televisión, en el que se sacaron casi tres mil kilos de basura, un equipo limpió y desinfectó la casa de una mujer, y seis semanas más tarde la casa iba camino de ser la misma pocilga que antes, porque la causa del “desbarajuste” no se había tratado.

En el caso de Janice, la fecha de las revistas (de finales de los 80), me daba una pista, por lo que le pregunté qué había pasado hacía 20 años. No tuvo ningún problema en recordarlo: un conductor borracho había matado a su hija única, su adorada niña de 11 años. Janice seguía devastada y conmocionada cuando murió su amado esposo, con quien llevaba 15 años. El desprendimiento de tierra que se llevó a su marido aniquiló su casa y prácticamente todo lo que le quedaba a Janice; perdió sus fotos, sus recuerdos familiares y sus tesoros personales, así como las personas que más amaba. Toda su vida dio un vuelco en un instante.

Desde aquel momento, Janice estuvo prácticamente paralizada por la aflicción, la tristeza y una sensación de abandono. Se volvió asustadiza y extremadamente precavida sobre todo; no quería vivir y a la vez estaba aterrada de morir. Janice comenzó a tener miedo de cualquier cambio, de tirar nada, de ir a cualquier sitio o hacer cualquier cosa. Su acopio de las pocas cosas que pudo recuperar o reemplazar inició su tendencia hacia el desbarajuste. No lo hizo intencionadamente, sino que subconscientemente desarrolló tal temor a la pérdida, que controlar su entorno se volvió una forma de controlar (y proteger) su propia vida.

Partiendo de esta comprensión, primero despejamos su aflicción y trauma por haber perdido a su marido y a su hija. Ella dijo que había “trabajado en ello” durante años de terapia, pero yo sabía que esto era cuestionable, teniendo en cuenta las consecuencias en su vida.

Comenzamos con un reverso psicológico en el PK: “Aunque no quiero dejar marchar la aflicción y el trauma de haber perdido a mi familia y mi casa…”

Luego hicimos la frase preparatoria con el punto sensible: “Aunque, de alguna forma, aún estoy en el proceso de duelo por la pérdida de mi hija y mi marido…”

Hicimos varias secuencias simplemente haciendo tapping en los enunciados recordatorios de duelo, pena, vacío, tristeza, rabia, miedo y soledad. Esto le provocó muchas lágrimas, lo cual le sorprendió. Nota: Una secuencia es hacer tapping en todos los puntos de los meridianos comenzado por las cejas y acabando en la coronilla, mientras se usa un enunciado breve recordatorio o frases de desahogo.

En la 3a secuencia dimos voz a sus emociones con frases como: “No fue justo. Aún les echo de menos. De alguna forma me culpo. ¿Cómo pudieron dejarme así? ¿Por qué yo? Aún me duele. No merece la pena vivir”. La intensidad se redujo a 6 después de desahogar así durante unas cuantas secuencias.

Hicimos unas cuantas secuencias más añadiendo frases positivas como: “Quiero dejarlo marchar… Quiero seguir adelante… Estoy dispuesta a superar mi aflicción… Estoy dispuesta a honrar sus vidas viviendo la mía al máximo… Bob y Melanie no querrían que viviese de esta forma…”

Cuando la intensidad era de 2, pasamos al enunciado de elección, eligiendo dejar ir las emociones negativas sobre la pérdida de su familia y eligiendo vivir su vida al máximo. Respondía muy bien y llegó a una intensidad de cero al final de este proceso (la primera secuencia con lo que quedaba del tema, la segunda secuencia con las afirmaciones positivas – eligiendo dejar marchar - y la tercera secuencia alternando los enunciados negativos y positivos en cada punto consecutivo).

Le pedí que intentase de veras disgustarse por la pérdida de alguno de sus seres queridos, pero no era capaz. En realidad se rió de algo divertido que recordó que dijo su hija.

Una vez resuelta la causa del problema de desbarajuste, pudimos pasar a solucionar los síntomas del desbarajuste. Usé el Enunciado de Verdad Absoluta, como siempre, para dirigirnos hacia una resolución positiva. También podría haber iniciado el proceso completo con esto, pero quise eliminar primero la aflicción subyacente, ya que era muy evidente.

Parte 2 – El tema del desbarajuste

Después de tratar la causa del problema de desbarajuste de Janice, la pérdida de su familia y su casa, pasamos a tratar el desbarajuste en sí mismo y usamos lo que denomino el Enunciado de Verdad Absoluta. Antes que nada, hice que Janice proporcionase un enunciado básico con el objetivo que deseaba lograr: “Vivo en un entorno pulcro y ordenado”.

Entonces introdujimos los motivos por los que quería que eso fuese cierto: “Podría encontrar las cosas más fácilmente… Podría invitar a gente a mi casa sin avergonzarme… Me sentiría más sana, segura y cómoda si tuviese la casa, el coche y la oficina limpios… Mi vida sería más fácil y sencilla…”

Después añadimos algunas de esas frases positivas al Enunciado de Verdad Absoluta y la frase quedaba algo como: “Mi vida es fácil, cómoda y segura cuando vivo en un entorno saludable, pulcro y ordenado”.

Entonces le pedí que me describiese cómo se sentiría si el enunciado fuese cierto. “Me sentiría libre y orgullosa de mí misma. ¡Tendría claridad! Me sentiría bien conmigo misma y tendría más seguridad en mí. Me sentiría MARAVILLOSA y muy feliz. ¡Me sentiría muchísimo más ligera!”.

Al compilar todas sus frases con su objetivo básico, su “Enunciado de Verdad Absoluta” quedó algo como: “Me siento maravillosa, ligera y sana viviendo en un entorno saludable, pulcro e higiénico. Mi vida es cómoda, fácil y libre con mi estilo de vida limpio, organizado y ordenado. De nuevo tengo claridad y seguridad en mí, y estoy feliz y orgullosa de invitar a gente a mi casa hermosa y despejada”.

Este era un enunciado que Janice no sólo era capaz de aceptar sino que le encantaba. Estaba entusiasmada ante la posibilidad de lograrlo. En una escala de 10 a 1, siendo 10 sentir y hacer propio el enunciado en ese mismo momento, estaba a 5.

Ahora tenía dos preocupaciones importantes: una era cómo podría despejarlo todo y limpiar el caos increíble en que vivía; la otra era el miedo. Tenía miedo de deshacerse de cosas (control), de tirar algo que tal vez necesitase después (pérdida del control), e incluso de que ni siquiera pudiese comenzar, y mucho menos terminar. ¡En cierta forma, aferrándose a sus miedos, a problemas de control y a su desbarajuste, era su forma de aferrarse a su familia!

Dejamos de momento el Enunciado de Verdad Absoluta para trabajar en los obstáculos que suponían sus miedos. Agrupamos sus miedos y Janice les asignó un 9; entonces hicimos una neutralización del reverso (mi definición de reverso es “una resistencia subconsciente al cambio”) diciendo: “Aunque no quiero dejar ir estos miedos… Aunque estos miedos me mantienen segura y evitan que erre… Son parte de mi identidad… Aunque tal vez no me merezca dejar ir estos miedos… Porque en realidad no quiero un entorno limpio y ordenado… Estos miedos me aseguran que eso no pasará…”

Simplemente hacer los reversos le proporcionó cierto alivio a Janice, lo cual la sorprendió, y entonces sencillamente despejamos los miedos con tapping: Aunque tengo miedo a dejar ir mi suciedad, heces e inmundicia...

Nota: Cuando tratas con algo que quieres eliminar, he descubierto que tiene muchísimo más alcance si se expresa de la peor forma posible. Tiene mucho más impacto usar palabras cargadas como inmundicia y heces que decir solamente “desbarajuste”. Sin embargo, ser así de gráfico no es buena idea si se trata de dejar ir un tema de trauma o abuso.

Después de la frase preparatoria hicimos una secuencia simplemente alternando los miedos: “Este miedo a dejar ir… Este miedo a errar… Este miedo a que puede que necesite algo que tire”.

En la segunda secuencia y en las posteriores añadimos palabras para expresar los miedos: “¿Qué pasará si tiro algo que necesito de verdad? ¿Y si no soy capaz ni siquiera de comenzar? Me sentiré aún más fracasada. ¿Cómo conseguiré hacer todo eso en mi vida? Me sentiré tan fuera de control e impotente. No puedo hacerlo. Necesito mis cosas. Quiero quedármelas.”

Al cabo de una secuencia hice la transición a lo ridículo: “Necesito mi inmundicia… Adoro la porquería… Huele muy bien allí… Las heces son mis amigas… La verdad es que no necesito encontrar a mi gato… Necesito estos miedos… Me ayudan a mantener mi “desbarajuste y porquería”… Son mis amigos… No quiero dejar marchar mis miedos O la porquería… Eh, puaaaaaaaaaaaaaaaj, ¡sí que quiero!..¡.NO QUIERO!… ¡SÍ QUIERO! ¡SÍ, quiero!..Estoy harta de vivir así… Quiero un entorno limpio y saludable… No, me encanta la basura… ¡No, no me gusta! Quiero eliminar estos miedos y la porquería para volver a estar sana...”

Después de discutir ambos aspectos del asunto, evaluamos de nuevo el número de Janice y sus miedos estaban a un nivel de intensidad de 3 en una escala de 10.

Entonces pasamos al enunciado de elección con la frase preparatoria: “Aunque aún tengo ciertos miedos a limpiar mi entorno, elijo dejarlos marchar….”

Tras hacer eso dos o tres veces, hicimos las tres siguientes secuencias con el Método de Elección.

Secuencia 1: Sólo lo negativo: “Lo que queda de los miedos a dejar ir el desbarajuste…”

Secuencia 2: Todos los enunciados positivos, como: “Elijo eliminar estos miedos… Elijo no tener miedos respecto a limpiar... Elijo tener una casa pulcra y ordenada… Elijo dejar ir lo que queda de los miedos al respecto… Elijo sentirme bien respecto a no tener miedo… ¡Elijo hacer que sea fácil!”

Secuencia 3: Alternar los enunciados positivos y los negativos a cada punto; por ejemplo, con “lo que queda de los miedos”: “elijo dejarlos ir… lo que queda de los miedos… elijo no tener miedo”.

Para entonces el miedo de Janice había desaparecido por completo en todos los niveles; hice la prueba para comprobarlo y estaban de verdad a cero. Cuando nos centramos en su Enunciado de Verdad Absoluta ahora, había ascendido a 8 (10 era el objetivo). Sentía que casi había alcanzado el punto de sentir y creer en la veracidad del enunciado… a pesar de la realidad de su casa desordenada. Son los sentimientos positivos lo que buscamos. Eso es lo que te arrastrará a la situación en que quieres estar.

Entonces usamos la frase preparatoria: “Aunque aún existe algo de reticencia o resistencia a asumir mi Enunciado de Verdad Absoluta y ni siquiera sé lo que es, elijo dejarlo marchar ahora. Elijo tener un entorno sin desbarajuste y limpio”.

Hicimos eso tres veces con alguna pequeña variación. Después:

Secuencia 1, con lo negativo: “lo que queda de reticencia a asumir mi enunciado”

Secuencia 2, con lo positivo: “Elijo eliminar esta resistencia a lo limpio”

Secuencia 3, alternando el resto de los enunciados negativos y los positivos.

Secuencia 4, sólo los enunciados positivos derivados del Enunciado de Verdad Absoluta, como: “Me siento genial asumiendo mi limpieza... Me encanta tener una casa arreglada y sin desbarajuste… Me siento segura de mí y cómoda teniendo gente de visita”

En estos momentos Janice estaba a 10, lo cual significa que podía decir su Enunciado de Verdad Absoluta con absoluta convicción, como si ya fuese cierto. Le pedí que hiciese tapping en este enunciado todos los días para reforzar su determinación. En este momento es cuando la mayoría de la gente dice: “¿Pero cómo consigo que se realice?” Pues bien, si de verdad confías en el Universo, sólo tienes que permitir que ocurra; se te ocurrirá alguna idea o se te mostrará la solución. Janice y yo hicimos unas cuantas secuencias más para magnetizar una solución.

Simplemente alternamos este tipo de frase en los puntos de tapping: “Pido que el Universo despeje este desbarajuste por mí… Quiero implicarme y quiero que sea FÁCIL… Elijo encontrar una forma creativa y divertida para tener un entorno limpio y ordenado… Sé que está por llegar una casa segura y arreglada… y quiero divertirme participando… En el fondo ya sé cómo deshacerme de este desbarajuste”.

De repente Janice me paró y dijo: “¡Tengo un plan!”, y además era bastante bueno. En pocas palabras así es como lo puso en práctica: eligió a tres amigos cercanos que no la juzgarían y preparó montones de cajas y bolsas; los trastos se pusieron en bolsas que sacaron de la casa inmediatamente; las cosas que no necesitaba pero que se podían usar las pusieron en bolsas de donación con etiquetas y las dejaron a un lado para organizaciones caritativas; los objetos que Janice iba a “conservar” los pusieron en una serie de cajas con números y anotaron los contenidos.

Sus amigos crearon una Lista General con los números de las cajas y sus contenidos, de forma que Janice podía encontrar “los cordones de zapato del 1989” en la Caja 82. Guardó la mayoría de las cajas en el garaje para que, con el tiempo, Janice pudiese mantener lo que realmente quería y deshacerse del resto.

Para el seguimiento de la historia de Janice, a los tres meses, cuando hablamos de nuevo, su casa y su coche seguían inmaculados. Además contrató a una asistenta para que le ayudase a limpiar la casa todas las semanas y no tener que padecer el problema del desbarajuste de nuevo.

No es de sorprender que Janice anunciase que se sentía muchísimo mejor; muy centrada, de nuevo con claridad, con mucha más energía, motivada, ligera, segura de sí y feliz. También me notificó que tiene más tiempo para hacer las cosas que disfruta, que a menudo tiene amigos de visita y que su vida es muchísimo más fácil.

Teniendo todos esos aspectos positivos motivándola, Janice mantiene su vida ordenada y sin desbarajuste. Tú puedes hacerlo también.

Buena suerte y disfruta el tapping.
Lindsay Kenny, EFTCert – Honors

Traducido por Ana Saval-Badía - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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