Un caso metódico referente a dolores de cabeza

¡Saludos a todas y todos!

Carmen Harris del Reino Unido nos da detalles de varias sesiones en las que una de sus clientas obtuvo un alivio significativo a sus dolores de cabeza. Fíjense cómo los eventos específicos van surgiendo en las sesiones. Por favor, consulten a sus facultativos para cuestiones médicas.
Por Carmen Harris

Agnese era una de nuestras estudiantes de idiomas. Durante el tiempo que pasó con nosotros, tomaba medicamentos diarios y nos explicaba que eran para los terribles dolores de cabeza que sufría desde los 12, hacía siete años. Los doctores estaban confundidos y no sabían qué los causaba; lo más que podían ofrecerle era alivio al dolor. En ese tiempo no sabía nada de EFT y todo lo que podía hacer era ser empática con su situación.

Seis meses después, para ese entonces había aprendido EFT, nuestra familia visitó Italia y pasamos algún tiempo en la casa de Agnese en Abruzzo. En combinación con el toque terapéutico, había tenido varios éxitos con EFT (EFT resulta, sin duda, la más sorprendente herramienta y debería estar en el botiquín de primeros auxilios de cualquiera) en toda clase de padecimientos y situaciones, pero la historia que sigue fue mi primer éxito transoceánico.

Recordé el problema de Agnese cuando su familia nos invitó una noche a una Sagra (festival) en el pueblo de Arsita. Estábamos buscando a los miembros perdidos del grupo cuando vi a Agnese caída junto una fuente, encogida y con gesto de dolor. Le pregunté qué le pasaba y dijo: “oh, nada, sólo un dolor de cabeza” y de repente me di cuenta de que podía hacer algo por ella.

En medio de este carnaval de luces y música, y cientos de bailarines y fiesteros, le pedí que se incorporara mientras hacía tapping en ella. Se veía un poco perpleja pero estaba suficientemente deseosa. Casi nos convertimos en una de las atracciones de la Sagra, dado que la atención de las personas se dirigía a esa cosa extraña que estábamos haciendo.

Aunque tengo este dolor de cabeza… y elijo dejar ir la tensión y sólo relajarme.

Después de una ronda, Agnese, como si tal cosa dijo que se había ido el dolor de cabeza. Pude ver cómo su mente racional había minimizado lo que había sucedido: la novedad del tapping había distraído “obviamente” por un momento al dolor.

Al siguiente día, sin embargo, con su autorización, me puse a trabajar. Mientras hacíamos tapping en el PK, le pregunté a Agnese si tenía alguna remota idea de por qué ocurrían los dolores de cabeza. ¿Qué había pasado en su vida cuando empezaron? Como suele suceder, nuestro ser más interior ya tiene las respuestas, y Agnese inmediatamente me dijo que más o menos por esa época, era una niña pasada de peso, se sentía infeliz consigo misma, y no había podido compartir sus más profundos sentimientos con persona alguna. Así que hicimos tapping en ese asunto, y durante una de las rondas, ella se enfocó en el amor a sí misma y la aceptación.

Aunque el dolor de cabeza (tenía uno para empezar) se fue en unos minutos, sospeché que podría haber otros aspectos involucrados. Así que, la siguiente vez que nos reunimos, le pregunté si creía que habría otra situación conectada. Agnese recordó una ocasión en que tuvo un disgusto con sus padres.

Esto era obviamente significativo, ya que el recuerdo surgió sin mucha presión y automáticamente ella la ligó con el momento en que empezaron los dolores de cabeza. Siendo hija única, Agnese se sentía sola, aislada y enojada después del pleito. Así que hicimos tapping en el aislamiento, en el enojo y eligió perdonar tanto a sus padres como a sí misma por el incidente.

La siguiente ocasión en que nos encontramos, hicimos tapping sobre la primera vez que Agnese tuvo que usar lentes, y cómo se sintió. Como sospeché, ser forzada a usar lentes, sólo había complicado el tema del sobrepeso y los sentimientos de sentirse diferente. Hicimos tapping en la tristeza que esto evocaba, y elegimos paz y seguridad en sí misma. En cada ocasión que nos encontramos para hacer tapping, también combiné la sesión con algo de sanación terapéutica en la frente y las sienes de Agnese, lugares comunes de sus dolores de cabeza.

Desde el primer día, y durante el transcurso de esa semana, mientras descubríamos diferentes aspectos de su asunto, Agnese estuvo libre de dolores de cabeza.

Después de unas maravillosas vacaciones, nuestra familia dejó Italia y regresamos al Reino Unido, pero no antes de demostrarle a Agnese cómo hacer tapping en las tensiones de cada día para mantener esos “normales” e inevitables dolores de cabeza a raya. Después de unas seis semanas, recibí un correo electrónico de Agnese que tenía una posdata que decía:

¿¿¿sabes qué??? Mi cabeza está mejorando, no siento dolor; es decir, ¡casi nunca! Adiós.

Carmen Harris

Traducido por Sandra Figueroa Sosa

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