Los dolores de cabeza desaparecen después de perdonar

Muchísimas gracias al Dr. Charles Reinert por su uso intuitivo de EFT con su cliente que sufría de dolores de cabeza persistentes y fuertes. Quizás desees adoptar esta pregunta muy útil, “Ruth, ¿te acuerdas de jugar ‘Vamos a fingir’ de cuando eras niña?” En este caso, le lleva directamente al tema principal.


Por Charles Reinert ND, PhD, EFT-ADV

Estimado Gary:

Estoy feliz en reportar un excelente éxito en resolver frecuentes, agudos dolores de cabeza de una señora en sus 80. Ruth había venido a nuestra clínica unos días antes para sus acostumbradas visitas por semana por su dolor de cabeza y “comezón en los ojos.”

El día que se presentó no tenía dolor de cabeza, y hablamos de estrategias (fuera de EFT) que quizás le podrían ayudar. Al final de la sesión, le pedí que me llamara INMEDIATAMENTE si le regresaba el dolor de cabeza, para poder tratarla enseguida.

Dos días después, ella me llamó con bastante dolor. Fui a su casa e intentamos, “Aunque tengo este dolor de cabeza intenso en la frente…” y a pesar de varias rondas de tapping, casi no hubo cambio. Entonces, siguiendo mi intuición, le pregunté, “Ruth, ¿te acuerdas de jugar ‘Vamos a fingir’ de cuando eras niña?”

Ella estuvo de acuerdo, y le pedí que imaginara el cuento de una señora, más o menos de su edad, que vivía en un pueblo como el de ella, y que sufría de dolores de cabeza agudos. Ruth pausó por un momento, entonces comenzó, “Esta señora tenía una muy buena amiga desde su niñez… Pero un día, cuando las dos eran adultas y andaban de compras, su amiga se le acercó, abrió su grande bolsa de mano, y dijo, “¡Mira lo que tengo para los nietos!” ¡La bolsa estaba llena de baratijas hurtadas!

Ruth continuó con su cuento de “fingir” añadiendo que después, su “amiga” ya no era su amiga – ella sencillamente NO podía perdonarle esa trasgresión. La conclusión de un tratamiento exitoso estaba a plena vista. Hicimos tapping en, “Aunque crea que JAMAS podré perdonar a mi amiga por robar…” y otras frases relacionadas en las próximas rondas, el dolor de cabeza y la comezón de ojos desaparecieron. (Seguido uso la metáfora de la “papa caliente” cuando un cliente rehúsa perdonar. “¿Estoy dispuesto a cargar esta papa caliente que me está quemando la mano, para siempre, nada más por ver si algún día se la puedo aventar a esa persona a quien no puedo perdonar? ¡No creo!”)

Le pedí que comprobara su condición lo mejor que pudiese moviendo su cabeza de un lado a otro y sus ojos, y no parecía tener los síntomas. Ya hace un semana y no hemos recibido llamadas, ¡así que creo que está resuelto!

Charles Reinert ND, PhD, EFT-ADV

Traducido por MMc

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