ESO QUE LLAMO ANSIEDAD

corazonesEn lenguaje poético, con la sensibilidad y la visión que le caracteriza, Luis Bueno nos acerca una mirada interior a la ansiedad, desde la conciencia, la reflexión y el cuidado de uno mismo.

Por Luis Bueno
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guadalquivir

 

 

 

 

 

 

Hay veces que algo dentro de mí se activa queriendo ponerse en marcha.
Hay veces que ese algo prepara todas mis inteligencias para ese viaje.
Hay veces que siento que ese viaje, del que desconozco recorrido, duración o meta,  me urge y empuja.
Hay veces que, desde esa urgencia interior, mis centros más formales, quieren tener todo a punto.
Hay veces que, desde esa formalidad, me es difícil responder a todas las expectativas y exigencias generadas y sigo con afán forzando más y más.
Hay veces que, desde esas exigencias, llego a puntos poco soportables donde el exceso de revolución me impide la evolución normal del proceso.

Y es ahí cuando llega la incomodidad.
Y es ahí cuando se producen los desbordamientos.
Y es ahí cuando, de repente, ocurren cosas, cuyo origen creo desconocer, cuya gestión parece estar más allá de mi mano. Y, paradójicamente, desde este desconocimiento y desde esta falta de gestión, no hacen sino crecer y realimentarse desbocadas.

Y empiezo a hablar de ansiedad. Y parece que un “personaje” ajeno e incontrolado toma mis riendas para frenarme en seco.

Y parezco olvidar que hay buenas intenciones alimentando aquellos propósitos de ponerme en marcha.
Y parezco olvidar que mis inteligencias, queriendo ayudar, activan todos mis mecanismos para ese propósito.
Y parezco olvidar, que mi deseo de hacer bien las cosas, me lleva a poner siempre un poco más, siempre algo más allá, siempre durante más tiempo.

Y me olvido también de agradecer y valorar que mi cuerpo me acompaña respondiendo a esos que eran mis propósitos e intenciones.

Y activa toda mi maquinaria biológica.
Y acelera mi pulso cardíaco.
Y sube mi ritmo respiratorio.
Y lo hace bien, porque todo eso es necesario para el viaje.

Sin embargo, por distintas circunstancias, el viaje no llega, el proyecto no se pone en marcha o la travesía se va retrasando. Y toda esa energía activada, todos esos propósitos encendidos, todos esos “pocos más” siguen ahí. Junto a esa respiración, ese ritmo cardíaco, manifestados en mi cuerpo, que al no encontrar forma de consumirse en un viaje no iniciado, necesitan drenar y soltar para recuperar la calma.

Y todas estas respuestas, aliadas naturales para mi proyecto, en su drenaje, siguen recibiendo el nombre de ansiedad.

Y al quedar en suspenso el viaje, mi cuerpo vuelve a ponerse de mi parte.
Y genera el sudor que aplaca ese calor.

Y sube la respiración al pecho para expulsar con mayor rapidez la energía vital activada.
Y muestra esos latidos acelerados que necesita para ir atendiendo esas necesidades.

Y continúo hablando de ansiedad.

Y la ansiedad parece el enemigo a batir.
Y parezco olvidar que son mis buenas intenciones las que activaron el proceso.
Y parezco olvidar que es la sabia respuesta de mi cuerpo la que acompaña el proceso.
Y parezco olvidarse que es mi inteligencia biológica la que dispara mecanismos que procuran el retorno a la normalidad.

No sé qué habría pasado si, en vez de arrastrarme por las manifestaciones, hubiera agradecido y valorado su saludable y primera intención.
No sé qué habría pasado si, en vez de intentar contener a mi cuerpo, hubiera fluido con él.
No sé qué habría pasado si, en vez de juzgarme por lo que sucedía, hubiera jugado a observar cuánta sabia manifestación de vida se estaba movilizando en mí, primero activando para el inicio, luego desactivando, para el retorno a la calma.
No sé qué habría pasado si hubiera sabido ver que, mi inteligencia corporal, durante todo el proceso, hizo lo que consideraba más adecuado. No iba contra mí, sino de mi parte.

No lo sé, pero quizá todo hubiera sido distinto.

En el fondo sólo hablo de mí, pero es posible que una parte de ti también me entienda.

Luis Bueno
www.efeteando.com
Formador Certificado EFT por AHEFT. Generative Coaching. Coach.
Master en PNL. Experto en Hipnosis Ericksoniana y Lenguaje Metafórico.
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