Fobia a la agujas y otros pánicos

muchos corazones... un mismo latido

SESIÓN DESCRITA POR LA CONSULTANTE

Por Mercedes Pujol Vila.
Puedes contactar con Mercedes a través de Francisca Huélamo Medina: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Puedes ver la sesión descrita por la facilitadora aqui


Tengo cuarenta y ocho años, treinta y siete de los cuales los he vivido con fobia a cualquier aspecto relacionado con la medicina y la salud en general. A partir de ahí, como muchas fobias, el área de influencia del pánico se fue extendiendo y mi mundo reduciendo.

extraccion sangrePor mis características de paciente epiléptica y con fibromialgia, son obligadas mis revisiones periódicas. Y como cualquier persona, no me escapo de otros problemas de salud propios o de los míos. En la cúspide de cualquier prueba, revisión o ingreso, estaban las extracciones de sangre.

En esos casi cuarenta años seguí diversas terapias psicológicas de distintas corrientes. Tomaba fármacos psiquiátricos para enfrentarme a situaciones de pánico. Fracaso estrepitoso. De caer redonda en cualquier sala de espera, antes de entrar a una consulta, ya no digo a una extracción, donde caía redonda un par de días antes en mi propia casa.

Hice un curso de EFT. Lo empecé a aplicar a pequeños trastornos. Se superaban, y yo: ¿habrá sido el EFT? Puede. Todavía tenía mis dudas. Y eso que hice el curso con la mejor persona que pude encontrar. Pero mi mente tan racional, por aquel entonces, dominaba demasiado en mí.

Sin embargo, Francisca Huélamo (Daya) no me abandonó. Ha sido la llave que tantas puertas ha abierto desde entonces en mi vida. Muchas. A lugares increíbles. Por muchas cosas, con distintas terapias. Entre todas, EFT con su enorme repercusión.

En la primavera de 2011 realizamos dos únicas sesiones. A mi parecer, una. En un primer contacto, a mitad de la sesión empecé con sudores fríos, taquicardias, palidez, ansiedad… y Francisca siguió, para mi recuperación, más que para la finalidad primera de la sesión. Quedó ahí. Hablar del tema dispara todas mis alertas. Y pensé: no sé yo si con EFT lograremos algo.

Nueva sesión, al cabo de una semana. Confianza absoluta en ella, pero precavida yo, por ver hasta dónde llego hoy… Unas vueltas de EFT, la dirección impecable de Francisca (Daya) con las frases más adecuadas, su seguimiento ante cualquier reacción mía, seguimos, y de repente me dejo “hacer un análisis” y me río. Estiro mi brazo, despreocupada y confiada (nunca había estirado por completo mi brazo boca arriba, ni para agarrar algo o frotarme con jabón en la ducha…). Por primera vez en mi vida lo estiro por completo para una extracción que, aunque figurada, en mi mente es absolutamente real.

Y arranco a llorar. ¡Me he hecho un análisis! Es que me lo he hecho, sin ansiedad, sin angustia, sin síntomas de pánico, relajada y feliz. Lloro y lloro lo que no he llorado mi frustración de tantos años.

Y al día siguiente me levanto y voy a un centro de extracciones, sola, también por primera vez en mi vida porque sé que no va a sucederme nada catastrófico. En realidad se que no va a sucederme nada. Me parece hasta irrisorio pensar que sea de otra forma. Y me lo hacen y termino con una sonrisa triunfal de lado a lado de mi cara. La asistente sanitaria me mira de reojo…ésta no está bien dela cabeza, seguro.

Eliminada esa fobia?. Sí. Eliminada. Cero. Como si nunca hubiera existido. Empiezan a caer otras. Como si Francisca hubiera quitado la primera carta de una torre de naipes. Caen todos los miedos: voy en cualquier tipo de transporte a donde quiero, a cualquier recinto, entro y salgo de hospitales, me hago cualquier prueba médica que me solicitan, y así sigo y sigo hasta hoy. Dos años de una vida que había intentando alcanzar por todos los medios y que sólo EFT me ha proporcionado.

Con una sesión y media, como os digo. Con una persona increíble que sabe aplicarla. Ese ha sido el éxito de la técnica, sin duda alguna. Una nueva vida que es imposible de agradecer, liberada de tal limitación y angustia.

Desde aquí, mi profundo agradecimiento a Francisca Huélamo (Daya) y sus conocimientos y habilidad en aplicar EFT. Y mi reconocimiento a Gary Craig por dar a conocer esta técnica, que significa un cambio tan sustancial de vida en personas que no han podido superar de otra forma cualquier aspecto limitante. EFT en manos de una persona especializada permite vivir como uno desea. Como uno cree que nunca va a poder hacer.

Mercedes Pujol Vila