Un trauma de nacimiento conformaba el aspecto clave de esta fobia

muchos corazones... un mismo latido

Cuando EFT “no funciona” casi siempre es porque no se ha encontrado el problema verdadero, como fue el caso de la “fobia por estar de cabeza” de Deborah Donndelinger. El problema se desvaneció, pero sólo después de que Stacey Vornbrock, practicante de EFT, la asistió para localizar un problema relacionado con un trauma de nacimiento.


Por Deborah Donndelinger

Hola Gary,

Deseo compartir esta experiencia reciente; las sensaciones corporales que experimenté al hacerme tapping fueron de verdad sorprendentes.

En el transcurso de mi vida nunca me he sentido cómoda al estar de cabeza. Me pone nerviosa cualquier cosa que implique que los pies se separen del suelo, de modo que cuando era niña nunca aprendí cómo lanzarme de clavado en una piscina, nunca me di maromas ni hice volteretas laterales, etc. Nunca tomé esto como una fobia, pero al reflexionarlo parecería que justo era eso: un miedo irracional a una actividad relativamente normal. Por fortuna pude evitar la mayor parte de las situaciones que implicaba el estar de cabeza, y aunque al hacerlo me perdí algunas cosas como niña, no fueron una gran pérdida.

Pero ahora, como una madre de 40 años de edad, estudio tai-jutsu, un estilo de arte marcial, con mi hijo de 8 años. Cuando inicié como cinturón blanco, ignoraba el hecho de que tendría que hacer maromas al tener un cinturón de color más alto. En fin, pasó el tiempo y tuve que hacer maromas. La primera vez que vi cómo las enseñaban me congelé completamente. Por dentro quise llorar y me sentí muy tensa y como si estuviera debajo del agua, como en una niebla.

No podía absorber nada de lo que me enseñaban y no había manera de que pudiera tratar las maromas. Terminé derramando lágrimas en los vestidores. Me hacía tapping tanto como podía, pero no obtenía gran alivio (aunque soy una practicante de EFT), de modo que decidí pedir ayuda adicional y contacté a alguien que ha escrito también para ti, Stacey Vornbrock.

Cuando Stacey me preguntó si yo recordaba alguna caída o que me hubiera sucedido algo cuando era niña, no pude acordarme de nada significativo. Entonces recordé cómo el océano me revolcaba en mi niñez, sin saber qué dirección era hacia arriba. Estaba aterrorizada esa vez. Perdí completamente la orientación y me acuerdo de estar de cabeza en el agua y confundida sobre qué lado era hacia arriba. Yo veía luz, arena y agua turbulenta en todas direcciones y no sabía cómo enderezarme. No supe cómo me encontré fuera del agua y en tierra firme, y no recuerdo que alguien me hubiera consolado o incluso si alguien se percató siquiera de que me había sucedo algo peligroso.

De modo que Stacey me guió a través de su protocolo de tapping (ella emplea un protocolo muy detallado donde asigna un nombre a cada parte del sistema corporal; ha escrito de esto aquí antes) por haber sido revolcada por el océano. Después me preguntó por mi nacimiento, algo de lo que yo había pensado antes (ella tiene una gran intuición).

Es obvio que yo no recuerdo mi nacimiento en forma consciente, pero ahora conozco algunos detalles. Mi madre fue excesivamente medicada (lo que significa que yo también). Ser medicada significaba que yo, como bebé, no podía usar mi cuerpo completamente; no podía nacer espontáneamente, dirigiendo cuán rápido debía nacer y sabiendo cómo estaba orientada en la matriz. De modo que Stacey me auxilió con tapping en el trauma de mi nacimiento.

Algo que me resultó absolutamente fascinante es que cuando hicimos tapping por el trauma de mi nacimiento, experimenté todo tipo de sensaciones corporales. Me sentí paralizada en parte, como si no pudiera respirar (pero también sabía que podía obtener aire, así que no me asusté). Mi cuerpo se enroscó y sentí la espalda increíblemente tensa. Fue una sensación corporal que nunca antes había experimentado conscientemente.

Hicimos tapping dos o tres rondas tal vez y luego se liberó. Después hicimos tapping por la huella de las medicaciones del nacimiento, por lo cual también tuve una sorprendente experiencia física: me sentí adormecida y drogada, y de hecho hablaba muy lentamente. Hicimos tapping dos veces y se fue.

Ojalá pudiera decir que ahora vuelo a través de las colchonetas en la clase de karate, pero no es así. Sin embargo, estoy descubriendo algo curioso en cuanto muevo mi cuerpo y ruedo. Ahora siento que sólo es cuestión de saber cómo, y ya no es una cuestión de hacer o no una elección. También estoy disfrutando mucho más de la natación y hago cientos de maromas bajo el agua, hacia adelante y hacia atrás.

Quién sabe cómo me impactará esto en forma global, pero yo sé que el trabajo que hice con Stacey debe tener grandes implicaciones, porque había un gran trauma almacenado en mi cuerpo y ahora se ha liberado, ¡otro gran ejemplo para mí de cómo EFT funciona con todo!

¡Gracias!
Deborah Donndelinger

Traducido por Ricardo Viesca Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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