'Alejandro' deja de tartamudear

Por María Aurora Villarreal, México

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Resultado de imagen para tartamudez‘Alejandro’ es un joven de 27 años que era tartamudo. Cuando lo vi por primera vez, fue por Skype pues habita en otra ciudad. La primera vez que hablé con él, tardaba más de medio minuto para que le saliera la primera palabra. Era evidente su nerviosismo y lo primero que hice fue decirle que respirara profundo, una y otra vez tranquila y relajadamente. Constantemente le decía “todo está bien”. Cuando hablaba, todos los músculos de su cuello y cara se tensionaban, hasta sus manos estaban tensas. Le expliqué qué era EFT y cómo funcionaba, y que lo único que tenía que hacer era seguirme. Aceptó y empezamos por: a pesar de que estoy muy nervioso, yo me amo y me acepto como soy. Noté que al decir “me amo y me acepto” le costaba mucho trabajo, así que decidí irme por ahí:

A pesar de que es difícil amarme y aceptarme, yo quiero empezar a amarme y aceptarme completa y profundamente.

En los puntos: “es difícil aceptarme”, “no sé cómo hacerlo”, “es difícil aceptarme”.

A pesar de que toda la vida me he juzgado y si me acepto quiere decir que ya me rendí, yo quiero amarme y aceptarme completa y profundamente.

Se fue relajando la tensión en sus músculos y su rostro se veía mucho mejor.

Después le pregunté cuáles eran los síntomas cuando tenía que pronunciar la primera palabra, y me dijo “el corazón se me acelera, se siente muy caliente mi cuello y mi garganta, la mente se me pone en blanco y todos mis músculos se tensionan”.

Con esos síntomas y en cada uno de ellos hicimos tapping. Mostró muchísima más fluidez.

En las siguientes sesiones nos fuimos a su infancia y sus ataques de asma, y abordamos un evento muy importante que fue el hecho de que en una ocasión cuando tenía como 3 o 4 años, le dio un ataque tan fuerte que su mamá entró en pánico y lo llevó al doctor. En medio de la noche, el médico le inyectó algo y el niño se recuperó. Le recetó Ventolín y desde entonces lo usa todas las noches. En otras sesiones trabajamos también su dependencia al Ventolín.

En otra ocasión me comentó que hasta había fumado marihuana en varias ocasiones y le había ayudado un poco, pero que después ya no.

Alejandro me reportó que nunca en su vida se había sentido tan bien, pero al paso de una semana y media recayó fuertemente. Su tartamudez empezó a empeorar y se sentía muy mal. Su novia tenía una enfermedad de transmisión sexual y estaba sumamente asustado. Trabajamos varias sesiones en su miedo y toda su preocupación por las posibles consecuencias; poco apoco fue bajando su ansiedad y sintiéndose mucho mejor.

En otras sesiones trabajamos mucho en cómo se sentía por no poder concluir nada, y su desmotivación hacia el trabajo, y el hecho de que siempre se había sentido muy presionado por sus papás y que sólo el hecho de verlos y tener que hablar le provocaba mucha angustia y tartamudeaba mucho más. Fue bajando la intensidad y empezó a platicar con más fluidez con sus papás.

Lo invitaron a un curso en la Ciudad de México para tartamudos y me dijo que tenía mucho miedo de ir pero que quería ir. Trabajamos con tapping en todo lo que le causaba ansiedad del viaje:

A pesar de que nadie me conoce, yo me amo y me acepto a mí mismo completa y profundamente.

En los puntos: “nadie me conoce”.

A pesar de que no voy a poder decir mi nombre porque me tardo mucho en decirlo, yo me amo y me acepto completa y profundamente.

En los puntos: “me tardo mucho en decir mi nombre”, “me tardo mucho en decir Alejandro Gomez”, “Alejandro Gomez”.

Me contó que no puede aceptar que es tartamudo y empezamos con otra ronda:

A pesar de que no acepto que soy tartamudo, yo me amo y me acepto totalmente.

En los puntos: “soy tartamudo”, “batallo para hablar”, “no me gusta mi condición”.

Seguimos con: a pesar de que todavía no puedo aceptar esta parte de mí, me da mucha tristeza, yo me amo y me acepto, en este momento todo está bien.

Fue reduciendo su ansiedad hasta el grado que le pregunté ¿cómo te llamas? y me dijo sin titubear “Alejandro Gomez”. Se sintió muy feliz y me dijo que estaba listo para irse a su curso.

Cuando regresó me comentó que lo habían felicitado, pues había sido uno de los alumnos que más había avanzado.

Con Alejandro trabajé mucho con sus autosabotajes y recaídas, pero finalmente el hablar de forma fluida, inclusive enfrente de sus papás, ha sido ya lo normal.

El empezó a moverse mucho en los negocios y consiguió apoyos federales para empezar una empresa de diésel ecológico. Hacer esto requería muchas llamadas, juntas, etc. y lo logró hacer todo con mayor facilidad y motivación.

María Aurora Villarreal, México

Formadora y Facilitadora Avanzada de EFT

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Sitio: http://eftalegria.com.mx/