Construir una Consulta Próspera – Parte VIII

Publicidad ¿Conoce mi nombre?

La publicidad es de sentido común. No se necesita ser un genio para hacerla y, aunque la experiencia es ciertamente útil, no lleva décadas ser efectiva. Unas semanas o meses de práctica, probando los principios adecuados deberían convertir a cualquiera en un buen anunciante.

La publicidad toma muchas formas. Hay, por supuesto, esos eternos anuncios de televisión con sus ranas, lagartos, payasos y 30 segundos de mini-dramas. Hay también vallas publicitarias, dirigibles, anuncios de neón y una lista larga de otros medios diseñados para inscribir soniquetes, lemas y logos en nuestras mentes. ¿Son efectivos? ¡Por supuesto! La industria de la publicidad gana millones de dólares al año en el mundo empresarial y lo hacen por una única razón… ¡funciona!

La mayor parte de la publicidad que vemos está diseñada para lograr el "reconocimiento del nombre". Esto es importante porque el reconocimiento del nombre fomenta la confianza en un producto - aunque su calidad sea mediocre. Los consumidores prefieren comprar productos de los que han oído hablar que "arriesgarse" con algo desconocido. Aunque la cantidad de dinero gastada para anunciarse no tenga nada que ver con la calidad del producto, seguimos prefiriendo Budweiser, Tide, Goodyear e IBM a productos de la competencia que no se anuncian. Si no "hemos oído hablar de ello," tendemos a tener recelos. La familiaridad crea confianza y un sentimiento de comodidad. "Usted está en buenas manos con Allstate".

Les estoy contando lo obvio aquí y no creo para nada que esté diciendo nada incomprensible. Como he dicho, la publicidad es de sentido común. Para cualquier negocio (incluido una consulta terapéutica) el reconocimiento del nombre es imprescindible para un verdadero éxito. Abre puertas y da al público una percepción de competencia. Los terapeutas que tienen un nombre entre el público no tienen que seguir vendiéndose. Ni tampoco tienen que explicar sus métodos o ir a la caza de nuevos clientes. La gente acude a ellos - los buscan - porque son “nombres” reconocidos en ese campo. Ejemplos de esto son Joyce Brothers, Wayne Dyer y Deepak Chopra. Usted puede ser más eficiente en lo que hace que estas personas -- pero eso no importa. Si tienen elección, la mayoría de los clientes quieren tratar con los grandes nombres.

Entonces ¿tiene usted unos cuantos millones de dólares para gastar en publicidad para que popularicen su nombre? Si los tiene, contrate alguna empresa de la Avenida de Madison para que hagan alguna cancioncilla cursi sobre Harry/Helen el Sanador (usted) y láncela en todas las estaciones locales de radio y televisión. No necesita seguir leyendo. Invierta grandes cantidades de dinero en el problema. Su preocupación sobre la publicidad se acabará. Su presupuesto y su matrimonio pueden acabarse también, pero qué narices, por lo menos la gente conocerá su nombre.

Afortunadamente, hay muchas maneras de conseguir el reconocimiento del nombre que requieren poco o ningún gasto. Puede desarrollar una presencia envidiable y reconocible en su comunidad/estado/país sin liquidar su hucha o refinanciar su hogar. Exploraremos algunas posibilidades en estas líneas, pero primero, permitidme hacerles una pregunta...

¿Conocen ustedes mi nombre?

A menos que se acaben de apuntar en esta lista, conocen mi nombre bastante bien. Podría incluso decir que mi nombre es reconocido en este campo. Algunos quizás puedan decir que tengo una presencia importante. ¿No le parece esto un poco extraño? Quiero decir ¿cómo una persona desconocida, sin credenciales formales o formación convencional puede llegar a ser un nombre de marca en un campo lleno de personas muy cualificadas que ponen Licenciado, Doctor o Médico, etc. detrás de sus nombres? Aquí está la respuesta. Es de una sencillez insultante.

Les escribo cartas con frecuencia.

Les doy historiales clínicos y sugerencias prácticas. Hago anuncios. Presento las ideas de otras personas. Cuento historias que inspiran, que contienen humor y experiencias personales. Escribo acerca de mi Mamá y mi entrenador del fútbol del instituto. Y cada vez que hago esto mi nombre pasa ante sus ojos—reconocimiento del nombre. "Usted está en buenas manos con Gary (sonrisa)".

Curiosamente, nada de esto fue planeado. Hace menos de 2 años y medio me jubilé y escogí dedicar parte de mi tiempo a impulsar EFT en el Mundo de la Terapia. Mi meta era simplemente ponerlo a disposición de los profesionales de la curación con una base fácil de aprender y económica. Eso fue todo.

Pero mi mensaje resultó ser poderoso y la lista de correo surgió de manera natural. Hoy esta lista de correo es casi 100 veces mayor que con la que empezamos y miles de terapeutas alrededor del mundo están utilizando EFT regularmente. Sin un esfuerzo consciente (o publicidad formal), el nombre de EFT (y el mío) han logrado un reconocimiento substancial en este campo. Y no acaba aquí.

¿Y qué costó todo esto? Una nimiedad. Cualquiera puede empezar una lista de correo por poco o nada de dinero. No hacen falta sellos. No hacen falta membretes. No hace falta rellenar sobres. Solo tienen que escribir su mensaje, apretar la tecla de mandar y multitudes lo reciben.

En muchos sentidos esto es más efectivo que la publicidad pagada. ¿Por qué? Porque un boletín puede escribirse de una manera no comercial. Es una carta de un amigo. La gente lo lee con interés. Lo estudian y lo comparten con sus amigos. Contiene información útil. Pueden confiar en él. En cambio, la publicidad pagada no goza para nada este nivel de aceptación. ¿Por qué? Porque el anunciante ha pagado por venderle algo. Aunque el mensaje sea válido, no deja de tener que superar cierta sospecha si quiere ser efectivo. La credibilidad es un desafío en la publicidad pagada, pero no es un desafío para nada en su boletín electrónico amistoso. Al mundo empresarial le encantaría tener esta ventaja.

Ahora espero que se hayan hecho una idea de hasta qué punto la publicidad puede ser de sentido común y práctica. El boletín electrónico informativo y divertido es solo un ejemplo de maneras efectivas y de bajo costo de cómo generar reconocimiento del nombre y conseguir transmitir su mensaje. Hay otras, muchas otras.

Pero esto es suficiente de momento. La próxima vez comentaremos cómo empezar y ampliar un boletín propio.

Abrazos, Gary

Traducido por EZ



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