La ilusión de practicar nuevos conocimientos de EFT

Un estudiante de Vera Malbaski comparte la ilusión de poner en práctica sus nuevos conocimientos de EFT y la alegría por los resultados que consigue desde el inicio reduciendo el dolor que sufre su esposa a causa de la fibromialgia. También habla sobre la desilusión cuando las cosas no salen como le hubiera gustado. Un interesante artículo para cualquiera que esté dando sus primeros pasos después de empezar su formación en EFT. Escribe a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. 


Por Juan Luis Rubio García

Cargado de ilusión y curiosidad me encuentro en la puerta de donde se va a desarrollar el curso de Nivel 1 de EFT.

Con las primeras palabras ya me quedo enganchado y crecen mis expectativas conforme se desarrolla el curso. El curso dura dos días y al terminar el primero de ellos, y al llegar a mi casa, espero con impaciencia la llegada de mi esposa para darle “una mano” de EFT. Le explico qué puntos tocaremos con el fin de que no me tome por loco y empezamos la sesión.

Ella tiene fibromialgia y toda mi ilusión es intentar aliviarla. Le pregunto por dónde quiere que empecemos y después de varios cambios decide que sea por las caderas. La intensidad la valora en 8 de 0 a 10, siendo 0 la ausencia de dolor. Comenzamos con la entrevista y voy anotando sus respuestas; no quiero cambiar sus respuestas, no quiero cambiar ninguna de sus palabras.

1ª ronda de tapping, respiración, sorbito de agua, y la mando a que suba y baje escaleras. Regresa y la intensidad ha bajado a 4. Me da un “subidón” por comprobar que ha funcionado y empezamos la segunda ronda de tapping. Vuelta a las escaleras y regresa sin dolor, el dolor es 0. ¡¡¡GENIAL¡¡¡ que buena prueba de que EFT funciona. Pero claro la cosa no podía dejarla en este punto, si ha funcionado una vez puede funcionar más veces.

Así que manos a la obra de nuevo y “dime donde más te duele”, elige la zona de las tibias y de nuevo anoto sus respuestas. Ronda de tapping y subida y bajada de escaleras. No está mal, hemos bajado de un 5 a un 3. Bueno, hay que insistir, otra ronda de tapping y de regreso me tira el castillo de naipes. Se ha quitado el de las tibias y ha regresado el de las caderas. Uhmmmmm, decepción, decepción e intriga, ¿qué ha pasado?, ¿por qué ha vuelto el dolor de las caderas?, mejor paro y mañana lo consulto.

Soy muy nuevo en esto y esto se escapa de mis conocimientos. Lo dejamos por esta noche y me marcho preocupado a la cama.

Al día siguiente Vera nos pregunta y yo cuento mi experiencia. Me pregunta ¿por qué crees tu que ha ocurrido eso? -No lo sé, contesto apenado. Y entonces demuestra por qué es una gran profesional y me dice: “El dolor no estaba en 0” y explica que a las personas con dolores crónicos cualquier bajada es un gran peldaño para ellos. Seguramente su propia mente la había hecho sentir un placer tan grande que le mostraba un 0 donde en realidad podría ser un 1, 2 o 3. Enseñanza para todos: Si el dolor no es quitado de raíz, éste volverá en cuanto tenga una oportunidad.

Anoche volvimos a intentar aliviar alguno de sus dolores. La decisión es ir a la zona baja de los muslos. Antes y mientras cenábamos le fui dando vueltas a la forma y texto de las palabras que utilizaría. En el previo me había dicho algo así como “esto es para siempre”, “esto no se quita”...

Con esos pensamientos no vamos a conseguir nada, así que cambio el enfoque y me lío a escribir como un poseso, lo que en ese momento se me venía a la cabeza. Las frases eran:

“aunque tengo fibromialgia y no tengo derecho a no tener dolor me acepto y…”,
“aunque tengo fibromialgia y no permito que mi marido me ayude, me acepto y…”,
“aunque tengo fibromialgia y no tengo derecho a no tener dolor y me cierro a la ayuda de mi marido, me acepto y…”,
“aunque tengo fibromialgia igual tengo derecho a poder vivir sin dolor y me acepto y …”,
“aunque tengo fibromialgia y dolores por todo el cuerpo prefiero y decido vivir sin ellos porque me acepto y …”

Según íbamos diciendo las frases yo notaba que se le venia una sonrisa. ¡¡¡BIEN¡¡ He tocado en buen sitio. Incluso en alguna que otra frase amorosa, que fui deliberadamente colocando entre estas, noté cómo había un “algo” en su “me acepto y...”. “Date ya te tengo” pensé yo.

Anoto escrupulosamente sus respuestas, me centro en que describa el dolor. Quiero que lo vea. Tiene muchos y no quiero que lo confunda con ningún otro. Al final la intensidad es 9. Primera ronda de tapping, paseo y el resultado es una bajada hasta el 5. Segunda ronda de preguntas, tapping, paseo y bajamos al 3. En este punto se desespera un poco y yo la distraigo contándole cosas del curso y enseñándole mis notas en el manual, sobre todo el cuadro que pinte alrededor de la frase “NO TE RINDAS”.

Con esto consigo bajarle su desesperación y vamos a por la tercera ronda de preguntas y tapping. El resultado es un 2. Yo bromeo con que no aprobará el curso con esas notas y nueva ronda de preguntas y tapping, el resultado es 0. ¡¡BIEN¡¡.

Bueno ahora no nos vamos a volver locos y lo dejamos en este punto. Observaremos la evolución y esperaremos uno o dos días para ver si el dolor regresa.

Esto fue anoche, hace ahora mismo 12 horas. La he llamado por teléfono y ese dolor no esta, Estoy contento y muy feliz de poder ayudarla.

Llevo varios días detrás de mi mujer para hacerle EFT, pero siempre es lo mismo, “Para, que si esto no se quita...”, “es que el dolor es en todo el cuerpo” y cosas así que a mi me desaniman.

Hoy hemos asistido a una celebración con unos amigos. Al regreso traíamos en nuestro coche a otra amiga y su hijo. Al llegar a casa les invitamos a tomar un café. Esta amiga padece fuertes dolores en los hombres “como un peso continuo”, lo describió. Ella se dedica a la limpieza de instalaciones y su propia casa con tres hijos, trabaja muchas horas y no suele tener un rato para ella. Le hablo de EFT y si quiere intentarlo a lo que responde que si. Le explico un poco cuáles son los puntos a tocar y nos ponemos manos a la obra. Ella me había descrito el dolor de color marrón oscuro, sin forma ni textura y con una intensidad de 9,5 sobre 10.

Primera ronda de tapping, respiración y traguito de agua. Le pregunto y observo que no me responde, me mira, se toca los hombros, uno y otro alternativamente. La invito a ponerse de pie y andar unos pasos, se levanta, anda e incrédula dice: “no me lo puedo creer, no me duele nada”. Le explico que debe concentrarse en el dolor, que sienta sus hombros, que busque si le queda el más mínimo síntoma, -“Nada que no me queda nada, el peso que tenia ya no lo tengo, es como si me hubieran quitado tres mil sacos de cemento de los hombros”.

Bueno, pues ha valido la pena y encima en la primera ronda de tapping. Esto no deja de sorprenderme, ¿hasta dónde se puede llegar?

Tengo ilusión por hacer mas. Ya iré describiendo mis otras experiencias en otros artículos.

Juan Luis Rubio García