Tomaba cerca de diez pastillas al día para el dolor de espalda

Gisel Sotelo reporta el caso de una madre abandonada que sentía como si tuviera un cuchillo de cocina clavada en su espalda, y pudo dejar su medicación para el dolor después de una sesión de EFT.
Por la Psic. Gisel Sotelo Cano

Luz me llamó porque sentía un fuerte dolor de espalda baja. Había leído un artículo que escribí sobre EFT y creía que podía sentirse mejor; ya había tratado muchas alternativas, masajes y medicinas y seguía igual. Se tomaba al día cerca de diez pastillas para el dolor, pues el doctor le dijo que probablemente los discos de su columna estuvieran desgastados.

Yo le advertí que yo sólo trabajaba con emociones negativas, que no era doctora ni curandera, por lo que nos concentraríamos en cómo se sentía.

Ella me dijo que se sentía mal en general, ya que sus hijos no le hacían caso, uno de ellos ya no vivía con ella y el otro se la pasaba encerrado en su cuarto o con su novia. Ella no tenía pareja, sólo su trabajo y sus amigas la motivaban.

Al principio pensé que su dolor se relacionaba con sus hijos, pues fue lo primero de lo que se quejó, por lo que le expliqué cómo se hacía EFT e hicimos unas rondas haciendo referencia a su soledad y al desinterés de sus hijos hacia ella.

Su nivel de dolor de espalda no bajó, seguía igual en un 6. Ella me dijo que la espalda le dolía constantemente, a veces el dolor llegaba a 10, ahora estaba en un seis pues había tomado unas pastillas y se le había disminuido, pero nunca desaparecido.

Yo había estado leyendo sobre el trabajo de un psicólogo de Arizona llamado Brent Baum, quien trabaja con los hologramas que cada persona crea en su particular situación (pueden revisarlo en http://www.healingdimensions.com). El holograma es un objeto muy real para la persona, en donde se refleja una parte de todo su problema. Al trabajar con el holograma, el problema generalmente desaparece rápidamente.

Le pregunté a Luz a qué se parecía el dolor que tenía en la espalda. Ella dijo que era como si alguien le hubiera clavado un cuchillo en la espalda, era como un cuchillo enterrado. Le pregunté cómo era ese cuchillo y quien se lo había clavado y rápidamente respondió que era un cuchillo grande como los que se usan en la cocina y se lo había clavado hace muchos años su ex marido, cuando la dejó con dos niños chiquitos, sola y desamparada. Jamás se volvió a hacer cargo de ellos, por lo cual ella tuvo que ponerse a trabajar y sacar adelante su situación.

Aquí empezamos las rondas de tapping con las siguientes frases: “A pesar de que tengo este gran cuchillo de cocina clavado en la espalda, yo me acepto profunda y completamente” (en este punto me dijo sentir rechazo hacia decir que se aceptaba, pues en realidad nunca se había aceptado como era, por lo cual cambié la frase a “acepto mis sentimientos”).

“A pesar de que mi ex marido me dejó sola, acepto mi situación.”
“A pesar de que estuve sola siempre y nadie me ayudó, yo acepto mis sentimientos.”
“A pesar de me quedé con mis dos hijos pequeños, sola y desamparada, me amo muchísimo.”
“A pesar de que he tenido que trabajar mucho, me amo y me respeto.”

Hicimos varias rondas con estas palabras, después de lo cual ella reportó una disminución notable en el dolor. Había bajado a un nivel dos.

Le pregunté si todavía sentía como si tuviera el cuchillo en la espalda y me dijo que no, que sentía un poco de cansancio, tal vez por estar sentada tanto tiempo.

Desafortunadamente la sesión tuvo que terminar, por lo cual yo le pedí que siguiera haciendo el ejercicio si el dolor volvía, repitiendo las frases que acabábamos de usar y que sería bueno que tuviéramos una segunda sesión para trabajar sobre otros asuntos que ella tenía guardados.

Me llevé una sorpresa agradable cuando cuatro días después, ¡Luz me llamó por teléfono para decirme que tenía varios días sin tomar sus pastillas! Que estaba muy contenta y me daba las gracias, pues tenía años medicada.

No he vuelto a tener noticias de ella, ¡pero un punto más para EFT!

Psic. Gisel Sotelo Cano
Hermosillo, Sonora
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