Una muñeca reclamaba la soltura de la mano al tomar decisiones

Gisel Soto de Hermosillo México reporta cómo eliminó el dolor de muñeca de su consultante con EFT y un flash de intuición.
Por la Psic. Gisel Sotelo Cano

Soy una psicóloga clínica en México (Hermosillo, Sonora) y vengo practicando EFT hace cerca de un año. Empecé a aplicarla en pequeñas cosas sobre mí y me funcionó rápidamente, por ejemplo en dolores de espalda, reflujo gastroesofágico, cansancio de muñeca por el trabajo, estrés, enojos, etc., pero en este caso les contaré lo que me pasó con una mujer con la que tengo contacto diariamente y que tenía varios días quejándose de un dolor en su muñeca izquierda, lo cual se le hacía muy extraño porque su mano dominante es la derecha. Ella no recordaba haberse caído, golpeado o lastimado de alguna manera como para sentir ese dolor, así que me pidió que hiciéramos una sesión (yo ya le había enseñado a hacer EFT básico).

Lo primero que le pregunté fue cuál era su nivel de dolor y ella claramente dijo que un 8. Después le pedí que intentara recordar si se había golpeado o si había tenido actividad física intensa utilizando esa mano, pero no pudo hacerlo.

Después le pregunté si le había sucedido algo importante alrededor de los días en los que le empezó el dolor y sólo pudo acordarse de haber vendido su carro. Como antecedente, les diré que ella es una mujer que vive sola con sus dos hijos y tenía un Volkswagen que le causaba varios problemas, por lo que decidió venderlo de un día para otro y de repente se quedó sin una forma segura de transportarse.

Hicimos tapping sobre el dolor:
“A pesar de este dolor de 8 en mi muñeca, yo me acepto profunda y completamente.” Y luego dos rondas por los puntos del atajo de la receta básica y su dolor bajó a un 6.

La siguiente pregunta fue “Si tu mano pudiera hablarte, ¿qué te diría?”
Ella contesto: “Diría que está preocupada por mí.”

Yo le dije: “Pregúntale a tu muñeca si tiene alguna otra emoción ahí escondida.” “Bueno” dijo ella, “mi muñeca tiene coraje, desesperación, impotencia, tristeza”.

“De todas ellas, ¿cuál sería la más fuerte?”, yo le pregunté, a lo que ella contestó que el coraje y la desesperación. De repente sentí un flash de intuición y le pregunté: “¿No será que te está tratando de decir que tienes la mano muy suelta para tomar decisiones?”

Se le iluminó la cara de repente y dijo “¡sí, eso es! ¡Vendí mi carro sin pensarlo, no imaginé las consecuencias que tendría y ahora estoy viéndolo claramente! ¡Estoy tomando decisiones impulsivamente, eso es lo que dice mi muñeca!”

Entonces hicimos tapping con las siguientes frases:
“A pesar de que tomo decisiones impulsivamente, me acepto profunda y completamente como soy.”
“A pesar de que vendí mi carro sin pensarlo…”
“A pesar de que mi muñeca está preocupada…”
“Aunque mi muñeca tiene mucho coraje…” (¡en esta ronda dijimos unas cuantas maldiciones!)
“Aunque me siento desesperada…”
Y al final, “Aunque no pude ver las consecuencias de mis actos, elijo perdonarme y aceptarme como soy.”

Ella estaba realmente sorprendida, pues su dolor había bajado a uno y medio o dos, según sus palabras. Yo le propuse continuar el ejercicio, pero ella misma dijo, “No, así está bien, creo que el dolor está sirviendo para recordarme que debo tener más cuidado, que tengo dos hijos que dependen de mi, que debo ponerles más atención…” De todas formas le recomendé hacer algunas rondas de tarea en su casa sobre el asunto de hacerse cargo de sus hijos.

Al otro día, le pregunté cómo estaba su muñeca. Me dijo que había seguido haciendo tapping en su casa y que el dolor era mínimo, comparado con el 8 que sentía de inicio. Días después me comentó que el dolor había desaparecido por completo. Eso fue en octubre, estamos en enero y no ha vuelto a sentirlo.

¡Cuando el cuerpo habla, escúchalo o puede gritar!

Psic. Gisel Sotelo Cano
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Hermosillo, sonora
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