El ex–soldado con dolor de espalda


Aunque parezca extraño, este creativo caso por Loreen McKellar de Reino Unido desarrolla un escenario único de ventosear, el cual fue muy útil en brindar alivio a un dolor severo de espalda.
Por Loreen McKellar

Mi cliente tenía un dolor de espalda baja continuo, el cual atribuía al tiempo que estuvo en el ejército. Él no había utilizado EFT para dolor de espalda, porque había tenido resultados fantásticos con EFT para dolor de cabeza. Por lo tanto, él asumió que EFT era solamente para dolores de cabeza. Sin embargo, recibí una llamada cuando dejó de trabajar por dos semanas, después de agravar su dolor de espalda al cargar una caja pesada.

Él encontraba difícil salir de su carro, caminar era muy doloroso y al andar se inclinaba hacia la izquierda. Su cara se contorsionaba con cada paso. Cautelosamente se sentó y comenzó a discutir lo que un dolor de espalda puede representar. Como ex–soldado, de pronto se hizo evidente que era un hombre de su propio ejército. Él afirmaba:

 Yo soy mi único soporte
 El dolor de espalda significa que su vida está en pausa
 Siempre auto suficiente
 Tuvo que ser auto suficiente desde edad temprana
 Él disfrutaba mantenerse a sí mismo

Entonces discutimos el dolor que se alargaba a través de su espalda baja de izquierda a derecha. Se sentía como si el dolor fuera profundo desde el hueso y se extendiera hasta la pelvis. Le pregunté de qué color era. “Morado – como la muerte”. En su cultura, el lila se utiliza en los funerales. Era dentado y punzante. Hicimos tapping usando toda la secuencia de EFT, incluyendo los 9 pasos.

Aunque no puedo apoyarme porque me siento como muerto – morado como la muerte, no me puedo apoyar más a mí mismo, no me gusta pedir ayuda…

Después de dos rondas afirmó que se sentía más tranquilo y menos tenso, pero el dolor aún estaba ahí. Empezamos a hacer tapping un poco más y noté que se movía de manera que no causara dolor de espalda. Era casi como si estuviera agravando su espalda. Primero le pregunté si tenía dolor de cabeza. Él dijo que no. Por alguna razón le pregunté si le dolía el estómago. No sé por qué.

Este hombre mayor me miró como un niño pequeño y admitió que quería ventosear pero no podía, y le estaba causando tanta molestia como el dolor de espalda, si no es que más. Nos reímos e hicimos un pacto de que si funcionaba con éste problema y lograban los resultados deseados, lo celebraríamos – sin vergüenzas.

Le pregunté qué frases deberíamos de usar y dijo que sentía como si estuviera aguantando todo adentro al no querer pedir ayuda. Verdaderamente quería dejarlo ir, pero no podía. Así que hicimos tapping en aguantar la vida, tener miedo de pedir ayuda y querer “dejarlo ir”.

COMENTARIO DE GC: Otro acercamiento útil aquí sería buscar eventos específicos debajo de querer aguantarse todo adentro y/o ser auto suficiente.

Después de aproximados 8 minutos de tapping y respirar profundamente – funcionó y fue una hermosa sinfonía. ¡Creo que fue Puente sobre Aguas Turbulentas!

Aplaudimos y luego regresamos a trabajar sobre su espalda otra vez. Dijo que el dolor de espalda se había movido ahora al centro de su espalda baja, era blanco, redondo, deformado y palpitante. Se sentía como si estuviera flotando sobre su hueso ahora. Tres rondas no estructuradas donde hice tapping como creí y algo de respiración profunda, su dolor se movió a su lado derecho. La sinfonía continuó mientras trabajamos.

Continuamos con algo de tapping en cualquier culpa que tuviera sobre haber pedido tiempo en su trabajo. Él acordó que debía descansar su espalda, aunque el dolor se había reducido significativamente. Era un hombre responsable tal como sus afirmaciones sugerían, así que no era flojo.

Este dolor era ligero y manejable como dijo. Su cara se iluminó y su cuerpo completo se relajó. Afirmó “Creí que iba a tener dolor por dos semanas, no dos días. Me siento como si pudiera regresar a trabajar esta noche.” Caminó normalmente.

Me llamó para una sesión de media hora al día siguiente, ya que como su dolor era leve en el área pélvica, quería regresar a trabajar. Hicimos tapping en sus deseos de liberar el dolor y otra vez en sus deseos de no sentir que tiene que controlar todo. También trabajamos en su necesidad de aceptar que si debe tomarse dos semanas del trabajo para descansar, lo haría. Al final de la sesión dijo que honestamente se sentía mejor y que esto era un milagro. Regresó a trabajar después de 3 días de incapacidad.

Loreen McKellar

Traducido por Marcia Collado García

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