¿Puede EFT enmascarar un dolor de forma perjudicial para el cliente?

Hola a Todos / Todas,

EFT tiene una habilidad impresionante para aliviar el dolor, sin medicamentos ni procedimientos invasivos de ningún tipo. Pero, ¿puede enmascarar un dolor de manera que le cause daños posteriores al cliente?

La prudencia es siempre la mejor política en estos casos. Sin embargo, en mi experiencia, yo he encontrado que si hay una razón orgánica para el dolor (por ejemplo un hueso roto, un tumor cerebral, etc.), entonces EFT puede no tener ningún efecto en el dolor, o puede dar sólo un alivio temporal.

En mis observaciones esto ha sido tan certero que lo he ofrecido a la profesión médica como una herramienta para confirmar un diagnóstico de si hay o no un riesgo serio involucrado.
Por Burton Moon, PT

Hola Gary,

Quiero referirme a la preocupación que pueden tener algunos practicantes de EFT sobre el uso del mismo para aliviar o eliminar el dolor. ¿Puede causar daño remover con EFT un dolor que tal vez está protegiendo a alguien de realizar movimientos que le pueden causar aún más daño? De hecho, el dolor generalmente acompaña los huesos rotos. Nosotros no queremos eliminar el dolor de una persona con una pierna quebrada para que pueda seguir caminando y causarse un daño aún mayor.

A continuación les doy un ejemplo de mi trabajo con una paciente que tenía un hueso roto en una pierna y mi experiencia con EFT.

Yo trabajo como terapeuta físico ambulatorio en el Port Huron Hospital de Michigan. Veo gente con los huesos rotos diariamente. Algunas veces uso EFT como una herramienta para aliviar un poco el dolor cuando siento que no hay posibilidad de causarles un mal mayor. En cambio, uso EFT cuando el dolor está limitando sus capacidades para funcionar independientemente. Al aliviar el dolor con EFT, puedo ayudarlos a retornar a su funcionamiento independiente con más rapidez.

Recientemente, una mujer en sus setenta, baja, obesa, fue admitida en el hospital por un dolor incontrolable en su pierna izquierda. Ella no tenía ningún trauma visible. El dolor apareció súbitamente y era tan intenso que no podía pararse ni caminar. Ella tenía un historial de reemplazo de rodilla y cirugía de columna. Se realizaron los exámenes estándar para determinar el origen de ese dolor tan severo – rayos X, escaneo TC e IRM. Ningún examen mostró que hubiera nada quebrado. El manejo estándar del dolor aliviaba un poco su malestar. A esta altura, me pidieron que viera a esta mujer y la ayudara a ponerse nuevamente en pie.

Ella presentaba un desafío no poco común. Medía menos de un metro y medio y el diámetro de su cintura era mayor que su altura. Su forma no me daba ningún lugar firme para sostenerla, y de donde la agarráramos le ocasionábamos un extraordinario estrés. El desafío consistía en mantenerla segura mientras ella se ponía de pie. Su pierna le dolía mucho. Según ella, su pierna derecha era su pierna débil. Su figura y tamaño hacía difícil sostenerla y darle la seguridad necesaria para ponerse de pie y retornar a la cama sin caerse. No había estado de pie por varios días cuando yo la vi. No toma mucho tiempo, para tal tamaño y edad, perder la fortaleza requerida para estar de pie por sí sola. Fue fácil llevarla al borde de la cama, pero pararse y volver a sentarse resultó ser una experiencia peligrosa y dolorosa. Mis compañeros y yo tratamos varias veces y de distintas maneras. No hacíamos ningún avance y ella estaba reportando más dolor en su pierna, el cual se estaba extendiendo hasta sus nalgas, a su espalda y hasta su pierna derecha, a medida que pasaba el tiempo. El grupo de médicos estaba desafiado a encontrar una solución. ¿Cuál era la causa de su dolor y cómo hacer que volviera a su anterior nivel de independencia?

Quiero agregar que ella era una persona maravillosa y excepcional. A pesar de que estaba preocupada y asustada de quedar confinada a una cama por el resto de su vida, algo en ella irradiaba una calidez hermosa y seguía riendo con facilidad. Tenía mucha vitalidad y razones para vivir. Ella y su esposo tenían una hija con necesidades especiales que requería una asistencia total para todas las funciones básicas de la vida cotidiana. Según yo entendí, ella y su esposo habían realizado esta tarea con total devoción por más de 50 años. Este amor y cuidado emanaba de ambos.

Sin embargo, su dolor empeoraba y ella se movía cada vez menos. ¿Qué hacer? Hice EFT. Trabajé con ella por 40 minutos en una sesión, persiguiendo el dolor. El dolor desapareció de su pierna derecha, nalgas y espalda. No se iba de su pierna izquierda. Traté varias veces. No había ningún cambio. Al día siguiente hablé con ella. Todo el dolor se había ido, excepto de su pierna izquierda. Más tarde, ese mismo día, se efectúo otro IRM y este mostró que tenía una fractura en el cuello del fémur de su pierna izquierda, cerca de la cadera. Esto fue corregido con cirugía tres días después. La volví a ver 24 horas después de la cirugía. Esta vez me dijo que desde que hicimos EFT nada del dolor de la pierna derecha ni de la espalda había vuelto. Su pierna izquierda no mejoró hasta después de la cirugía.

Fue posible para mí ayudar a esta persona a aliviar el dolor donde no se podía hacer ningún daño. Sin embargo, mi intervención con EFT fue incapaz de alterar de ninguna manera el dolor de su pierna rota. Si hubiera hecho eso, yo la hubiera hecho ponerse de pie sobre esa pierna y le hubiera provocado más daño. Aun cuando este caso no significa que podemos confiar absolutamente en que EFT no va a enmascarar un dolor y conducir potencialmente a un daño mayor, sí indica que hay una integridad en el sistema energético del cuerpo que continúa operando en su mayor beneficio sin importar lo que un terapeuta como yo esté tratando de hacer.

Saludos
Burton Moon PT

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Traducido por María Inés Sención, EFT-ADV