Nada en mi entrenamiento médico tradicional en anatomía, fisiología o patología me dio la mínima pista de lo que estoy ahora siendo testigo (con EFT) - Chuck Gebhardt, MD


Este es un relato esclarecedor de un médico americano que debiera ser enviado a los médicos de todo el mundo. Da evidencia clara, al menos para mí, que EFT debería ser usado frecuentemente ANTES de recomendar medicamentos, cirugía, radiación, etc.
Por Chuck Gebhardt, MD

Soy un médico norteamericano entrenado de forma tradicional que ha estado usando una versión modificada de EFT durante los últimos seis meses. Como los lectores pueden esperar, he tenido mucho éxito, y ha sido de gran utilidad para mis pacientes. Gary y yo discutimos recientemente respecto a algunas de mis experiencias y me invitó a compartir mis hallazgos con los miembros de este sitio. Por cierto, quiero aprovechar la oportunidad para agradecer a Gary y a los otros colaboradores de este boletín. Estos reportes me han dado conocimientos e información muy valiosa.

Empezaré con la historia de un paciente mío. Le llamaré Hill y el título de la historia es "Una vacuna de gripe errada" Antes de entrar en los detalles, creo que es útil si describo cómo incorporo EFT en mi práctica. Soy especialista en medicina interna y soy uno de seis médicos en una práctica privada en el suroeste de Georgia.

Típicamente trato a mis pacientes como siempre lo he hecho, pero si están experimentando un malestar agudo durante la visita, procuro tratar dicho malestar con tapping o presión de puntos de acupuntura (si las circunstancias lo permiten). Antes de introducir esta técnica, examino, realizo el diagnóstico y trato todos los problemas importantes como lo hago usualmente, incluyendo los problemas agudos, que trataré con una intervención nueva e inusual después de que el trabajo tradicional sea realizado. Ahora la historia.

Bill recibió una vacuna para la gripe por parte de mi muy hábil asistente sin ningún problema inicial. Es un caballero de sesenta años a quien trato por hipertensión e hipercolesterolemia. A parte de esto, es un hombre completamente sano, bien equilibrado y con los pies en tierra sin problemas psicológicos de ningún tipo.

Temprano al siguiente día llamó y informó que después de algunas horas de la inyección, su brazo izquierdo empezó a palpitar con dolor e inflamación. No llamó antes porque no quería molestarnos y se imaginó que desaparecería con un poco de Ibuprofeno. El dolor era lo suficientemente severo para no permitirle dormir bien durante la noche y cuando amaneció y se encontró aún peor, decidió llamar. La inflamación que describía era suficientemente dramática para preocuparme sobre la posibilidad de que pusiese en peligro su flujo sanguíneo o los nervios de su brazo izquierdo (situación llamada técnicamente síndrome de compartimiento). Así que le pedimos que viniera enseguida para ser examinado.

En mi oficina, el área de inflamación era del tamaño de medio huevo cocido (muy dramática realmente). Palpitaba y le dolía tanto que no podía soportar el roce de la manga de su camisa. Estaba intensamente rojo y muy caliente al contacto. Su temperatura corporal era de 38.1 °C y tenía gotas de sudor frío en su frente (llamadas diaforesis). También se sentía mal, como si tuviera gripe (esto se llama malestar).

Felizmente, su flujo sanguíneo y su funcionalidad neurológica estaban bien, junto con su habilidad respiratoria y su capacidad de tragar. Su presión arterial era buena pero su pulso estaba ligeramente acelerado a 105 ppm. Diagnostiqué lo obvio, una reacción aguda localizada debida a la inyección de la vacuna del día anterior, que era muy dolorosa pero no ponía en riesgo la vida. Prescribí un antihistamínico, una medicina para el dolor y una dosis de esteroides para iniciar de inmediato, y le pedí que nos llamara si tenía cualquier problema para respirar o se sentía como si fuera a desmayarse.

Cuando estaba por irse con sus recetas, decidí hacer algo de tapping en los meridianos de su cabeza, su hombro izquierdo y su brazo izquierdo para ver si podía disminuir su malestar de alguna forma mientras los medicamentos hacían su efecto. Usé mi frase usual de "acupuntura sin agujas" y el respondió "Seguro Doc, cualquier cosa que ayude, confío en usted."

Hacer tapping en diversos puntos pareció ayudar un poco, pero cuando hice el tapping en el interior de su codo izquierdo, en el punto que los acupunturistas llaman L5 él dijo, "¡Vaya! Eso ayuda mucho". Durante los siguientes 30 segundos, mientras continué haciéndolo, el bulto inflamado se encogió a la décima parte de su tamaño inicial, el enrojecimiento disminuyo y dejó de doler.

Su fiebre y diaforesis se resolvieron y su malestar desapareció. Esta respuesta nos dejó a ambos sorprendidos. El golpeó la zona que antes estaba totalmente sensible con su puño para enseñarme lo que ahora sentía. Su sonrisa era de oreja a oreja. Cuando lo vi otra vez, un mes después, me dijo que el dolor y la inflamación nunca regresaron, así que no tuvo que comprar los medicamentos que le había recetado.

Esta es la más dramática respuesta a estimulación de acupuntura de la que haya sido testigo, pero es solo una de las muchas que he visto en mi práctica diaria. Creo que es importante hacer hincapié en que Bill nunca había escuchado hablar de terapia energética o cualquier técnica similar, y su única expectativa antes de esta respuesta era que yo pensaba que el tapping iba a ayudarle con su dolor.

Nada en mi entrenamiento tradicional de anatomía, fisiología o patología me dio siquiera una pista de lo que ahora soy testigo. Como saben, cualquiera que ve estas mejoras dramáticas sabe inmediatamente que nuestras creencias anteriores respecto a cómo trabajan nuestro cuerpo y nuestra mente necesitan importantes revisiones y cambios de rumbo en la investigación. Esto es muy emocionante. Sigan con su excelente trabajo.

Cordialmente,
Chuck Gebhardt, MD

Traducido por Maria Elena Blanco Ir al Sitio WEB de Maria Elena

InEnglish.gif