EFT alivia a una señora mayor de 90 años de un dolor post-operatorio

Subyace, en este artículo de Therese Baumgart, muchas formas de verlo desde un punto de vista psicológico. Ella, compenetradamente, trata a su tía de 90 años de un dolor surgido después de una operación y nos lo cuenta través de los resultados. Por ejemplo, nos cuenta: Que en aquel momento, la tía Rita empezó a hablar de temas que no tenían ninguna relación con su operación. Después de unos minutos, me dijo que me quería enseñar un regalo que había recibido, unos libros de arte, que estaban en otra habitación. De repente, se levantó y empezó a caminar con naturalidad, sin la ayuda del bastón y se fue a la habitación donde estaban dichos libros de arte. Yo fui detrás de ella y estuvo durante un cuarto de hora, comentando sobre los libros y hablando normalmente, se movía por el lugar, y parecía haberse olvidado de sus dolores y de la operación. No mostró ningún gesto de incomodidad ni habló para nada de su estado de salud (yo tampoco comenté nada). Cuando me fui al cabo de un rato, mi tía vino a despedirme a la puerta, seguía sin el bastón (y al parecer, sin dolor)
Hola Gary, tal como te comenté hace unas semanas, parece, que como, bebo y duermo con EFT. Y continúo utilizándola para beneficiarme yo misma, a mis clientes, amigos y a mi familia. No se escapa nadie de EFT, incluso hasta mi tía de 90 años. En el siguiente caso, mi tía “Rita” se mostró terriblemente receptiva a EFT y le fue de gran ayuda para su dolor post-operativo y para su angustia. Como verás, convertí nuestra sesión de tapping en una visita informal.

Mi tía Rita es una mujer muy afectuosa y divertida y es una maravilla estar con ella. Pero cuando fui a visitarla a su vivienda asistida un domingo por la tarde, la encontré sentada en el sofá, todavía con la bata de casa y en un evidente estado de dolor físico y emocional. Su cara estaba demacrada y su mirada era triste. Hablaba muy bajito y sin ánimo y me contó que la habían operado de un melanoma hacía unos días y tenía dolores, tanto cuando estaba sentada como de pie. Su médico la había dicho que se moviera, pero la dolía demasiado, así que estaba echada en el sofá.

Me enseñó los vendajes que tenía debajo de la ropa, en la ingle y en el muslo. También me contó que desde la operación no se había vestido y le habían estado llevando la comida a su habitación en lugar de ir ella al comedor a comer con sus compañeros.

Mi tía y yo tenemos una relación cercana pero ella no me había dicho nada de la operación (podría haberla hecho algo de tapping para prepararla). En nuestra familia, los asuntos médicos son tema privado. Y en particular, las operaciones son como secreto de estado, así que a veces pasa que no nos enteramos hasta que ya han pasado, como en este caso.

Anteriormente y con resultados satisfactorios, ya había practicado tapping con ella, para un tema afectivo, denominándolo curación energética. Así que cuando le sugerí otra sesión de sanación energética, accedió.

Cuando comenzamos, el nivel de su dolor físico, de 0-10, era de un 7.

Mi forma habitual de hacer tapping es hacerlo en mi misma a la vez que ella se lo hace a sí misma. Pero la tía Rita parecía un poco desorientada y tenía dificultades para seguirme en el tapping, así que decidí hacerla tapping a ella igual que haces tú (Gary). Encontré que resultaba muy efectivo y una experiencia muy íntima, con la cara de mi tía mirándome y confiando en mí como un niño.

Estas eran las frases que utilicé;

Aunque:
Tengo dolores y recientemente me han operado y todavía me duele...
Este dolor, lo tengo en la ingle, en el muslo y en el abdomen...

Tengo dolores, no me siento yo misma, no me siento bien desde la operación...

Después de unas cuantas rondas, la pregunté si había notado algún cambio en sus dolores. En ese momento, la tía Rita no era capaz de darme el nivel de intensidad de sus dolores pero me dio una pista de que el dolor había disminuido y que había cambiado aspectos porque me dijo, “Pero la verdad es que me duele cuando me pongo de pie”.

COMENTARIO DE GC: Muy perspicaz. Si pones atención, los clientes te dirán lo que está sucediendo en su subconsciente.

Le dije a ella que no tenía necesidad de ponerse de pie y que permaneciera sentada en el sofá

En ese momento, empezó a hablar de su estado de salud mientras yo seguía haciéndola el tapping. Esta es la Técnica de Hablar mientras haces Tapping, relacionada con la Técnica de Contar la Historia.

La tía Rita dijo: “Sabes, tengo un melanoma, y es un tema muy grave”

Entonces continuamos con unas pocas rondas más con:

Aunque
Tengo un melanoma y es muy grave...

Después ella dijo, “El médico dijo que hay un cincuenta por ciento de posibilidades”.

La pregunté a ver qué quería decir. Ella contestó que no sabía.
Hicimos tapping con estas frases:

Tengo un melanoma y es un tema muy grave.
Hay un cincuenta por ciento de posibilidades.
Me preocupa mi salud, todavía me estoy recuperando.

Después de estas últimas rondas, recuperó el buen color en su cara, sus ojos brillaban de nuevo, su voz era más fuerte y su postura de sentada mejoró.

La pregunté que cómo se encontraba, “Bien, todavía me duele”. Me miró como diciéndome que eso no podía funcionar.

Así que paré de hacer tapping por un rato y empezamos a hablar de otras cosas.

Después continuamos el tapping

Aunque:
Me han operado, me puedo curar, y profundamente...
Mi cuerpo está preparado para curarse y voy a curarme.
Es hora de sentirse mejor, ya es hora de sentirse bien.
Estoy preparada para curarme, para sentirme bien, me estoy curando ahora.

En aquel momento, la tía Rita empezó a hablar de temas ajenos a la operación. Después de unos minutos, me dijo que quería enseñarme un obsequio que había recibido, unos libros de arte que estaban en otra habitación. De repente, se levantó y olvidándose de su bastón, comenzó a andar con naturalidad hacia la otra habitación para coger los libros. Yo fui detrás de ella y estuvo durante un cuarto de hora comentando sobre los libros, charlando como si nada, moviéndose por todos los lados y parecía haberse olvidado de los dolores y de la operación. No mostraba síntomas de malestar ni mencionó nada de su estado de salud (yo tampoco). Cuando me fui después de un rato, la tía Rita vino a despedirme, sin bastón (y por lo que se veía, sin dolores).

Al día siguiente, cuando pasé a visitarla, parecía tal como era ella, alegre. Me contó que después de nuestra sesión de tapping, ella se había sentido mucho mejor y que se había vestido y había ido al comedor con sus compañeros y que pensaba seguir haciéndolo.

Merece la pena destacar los buenos resultados de una sesión de tapping básica – sin necesidad de elaborar mensajes metafóricos o buscar emociones internas o temas raíz. ¡¡¡Lo conseguimos de nuevo con EFT!!! Es maravilloso ver como una mujer de 90 años tiene una mente abierta y receptiva a EFT.

¡Atentamente!
Therese Baumgart / Hipnoterapista autorizada

Traducido por María Jesús García

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