EFT después de una picadura seria de medusa

Rebecca Snyder, una peluquera de Georgia, aplica en sí misma con éxito EFT para la picadura de una medusa Carabela Portuguesa. Las picaduras de medusas como ésta pueden ser una amenaza a la vida y por eso debe buscarse ayuda médica de inmediato. ¿Pero qué haces mientras esperas la ayuda médica? En este caso, Rebecca utilizó EFT como primeros auxilios y, como verán, este problema serio remitió bastante rápidamente. Disfrutarán el giro al final con su escéptica paciente.


Por Rebecca Snyder

Hola Gary,

Quería compartir otra historia maravillosa de éxito de EFT, con un prolijito componente “Sí, pero…”. El verano pasado estaba en una de nuestras hermosas playas haciendo bodyboarding. Luego de montar una ola hasta la orilla, sentí un dolor abrasador en la parte superior de mi brazo izquierdo, casi como un shock eléctrico. Rápidamente me di cuenta de que había nadado a través de los tentáculos de una medusa Carabela Portuguesa; son comunes al final del verano aquí.


Nunca me habían picado antes y no sabía cómo iba a reaccionar mi cuerpo al veneno, entonces comencé a hacer tapping inmediatamente en el punto Karate mientras llegaba a la orilla. Recordé varios artículos que mencionaban que hacer tapping en el PK podía frenar una shock anafiláctico o convulsiones hasta que la ayuda médica llega.

Una vez que me senté en la playa, pude ver cientos de puntos rojos desde la muñeca hasta la axila y cada una se sentía como si me estuvieran cortando con una hoja de afeitar.

Usé el atajo básico de la receta de EFT sin la preparación para la reversa psicológica – el dolor era inmediato y estaba al frente de mis pensamientos, ¡y definitivamente superaba el máximo de 10 de una escala de 10! Hice 2 rondas sólo con: “Este dolor abrasador”. Disminuyó ligeramente, entonces comencé a pensar en otros factores que podían estar contribuyendo. Se me ocurrió lo siguiente:Resultado de imagen para medusas

No estoy segura de cómo mi cuerpo va a manejar el veneno
Las historias de horror que he oído de las picaduras de medusas
¡Estar enojada de perderme unas olas perfectas!
Que mi diversión se corte por la presencia de las medusas
No poder confiar en el océano en el futuro

Con cada ronda el dolor disminuía significativamente, hasta llegar a 0. Con medusas en el mar y una tormenta que se acercaba, decidí irme media hora después. Cuando entré al auto caliente, sentí un pequeño cosquilleo en los lugares de la picadura, entonces hice otra ronda con atajo sobre:

Este nuevo cosquilleo por la medusa… Se fue en una ronda, para nunca reaparecer.

La mañana siguiente, cerca de la mitad de los puntos rojos se habían ido, y los que quedaban no mostraban signos de la inflamación típica o ampollas que son comunes con las picaduras de la medusa. Naturalmente, ese día en el trabajo estuve pregonando los milagrosos resultados que había obtenido con EFT, mostrándole a todos los que quisieran oír los puntos rojos que quedaban y que eran la prueba de mi encuentro. Una de mis clientes más escépticas dijo: “Bueno, si este EFT es tan milagroso, ¿por qué todavía tienes los puntos?” Pensé por un minuto y luego tuve que reírme. ¡El “Sí, pero…”! Me pregunté, “¿Qué beneficios estoy obteniendo de mantener mis puntos rojos?”

Bueno, si todos los puntos rojos hubieran desaparecido, ¿¿quién creería que efectivamente me picó?? Me di cuenta que no hubiera recibido la compasión por mi “calvario”, ni hubiera tenido pruebas para mostrar que EFT realmente funciona.

Utilicé la oportunidad para demostrar el atajo a la cliente escéptica, haciendo tapping sobre:

Aunque estoy manteniendo el enrojecimiento como prueba…
Aunque quiera la compasión…
Aunque la gente quizás no crea que me picó si no tengo una marca sobre mí…

Naturalmente, la escéptica esperó a medias ver desaparecer los puntos frente a sus ojos, y cuando no lo hicieron, dijo: “Hmmmm, quizás esa cosa del tapping no es tan efectiva”. Me encogí de hombros y admití que quizás no funcionaba para los puntos. Continué con su corte de cabello, hablando de otras cosas. Cuando terminé con su corte, cerca de media hora después, eché un vistazo a mi brazo y sonreí. Lo sostuve frente a ella… ¡libre de puntos! No había signos de enrojecimiento en ninguna parte de mi brazo. Se veía casi enojada mientras farfulló: “¡No puede ser!”

Sólo me encogí de hombros y dije: “¡Sí, realmente funciona!”

Ella ya no es más escéptica y ha aceptado dejarme trabajar con ella usando EFT en variadas ocasiones.

Sí, ¡realmente funciona!
En agradecimiento,
Rebecca

Traducido por la Lic. Mariela Carvia

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