Dejar de comerse las uñas

Por María Santa Cruz Peralta

La costumbre de comerse las uñas se llama “onicofagia” y está relacionada con la forma en la que las personas enfrentan las situaciones. Esta conducta puede responder a sentimientos de inseguridad y ansiedad, y a veces es su forma de controlar la tensión. Estas personas pueden llegar a sufrir nerviosismo o baja autoestima, o haber tenido una infancia marcada por padres o maestros autoritarios.

El inicio de esta manía se sitúa en la infancia (entre los 7 y los 10 años entre un 28% y un 30% la sufren). En los adolescentes puede llegar a elevarse un poco ese porcentaje, pero a partir de los 18años disminuye hasta desaparecer, auque puede persistir en algunos adultos.

La onicofagia puede llegar a producir deformación en las uñas, infecciones y lesiones en la piel alrededor de la uña, problemas dentales y malestar psicológico pues se sienten avergonzados.

Es más fácil detenerla en los niños evitando las situaciones que lo provocan, que en los adultos donde se vuelve más complejo, pues se generaliza la conducta (se come las uñas ante “todo tipo” de situaciones).

Existen tratamientos aversivos como usar productos como el chile o esmaltes con mal sabor que provocan algún rechazo, así como los tratamientos cognitivos en los que el individuo toma conciencia de lo que implica su conducta para él y los demás, y los comprensivos que son los más efectivos, en los que en una consulta psicológica, descubre cómo y en qué circunstancia aparece esta conducta.

En este caso, que se trata de una persona adulta, se utilizaron las técnicas de EFT y Reimpronta Matricial que llevaron a la persona hasta descubrir su origen, y trabajar con las emociones alrededor del problema, reencuadrar los hechos dolorosos de su infancia, y en una segunda sesión reescribir la historia con Reimpronta Matricial para continuar con su proceso curativo.

Antecedentes. -Martha reporta que a menudo le da por comerse las uñas, ella tiene 54 años y dice que le da pena traer así las manos con las uñas carcomidas y los dedos enrojecidos.

Le pregunto que desde cuando lo hace y responde que “desde siempre”.

¿Y qué tan molesto es para ti del 0 al 10 comerte las uñas?, dice que como un 8 (nivel SUD), pues a su edad es muy penoso y además trae las uñas carcomidas y los dedos rojos.

Resultado de imagen para comerse las uñasIniciamos la receta básica con la frase:

“Aunque me como las uñas desde siempre y me da pena traer las uñas carcomidas a mi edad y los dedos enrojecidos aún así me amo, y quisiera aceptarme con esto.” Mientras daba tapping en el Punto Karate (PK)

En los demás puntos repitió (mientras se daba tapping): mucha pena por traer las uñas carcomidas.

Después de 3 rondas, bajó a 4 el nivel SUD, y al preguntarle si había venido algo a su memoria de cuando comenzó a hacerlo, me dijo que aunque todavía no se acordaba desde cuando lo hacía, sí sabía que al anochecer cuando está en casa viendo la tele como a las 7 de la noche se empieza a poner nerviosa, y es más fuerte la ansiedad por comerse las uñas. Ahora se hizo una ronda con la frase: “Aunque no me acuerdo por qué me pongo nerviosa a las 7 y me como las uñas…

Le pregunté qué le recordaba el ponerse ansiosa, como nerviosa a esa hora,

Inhaló profundo y con voz triste me dijo:

Cuando yo era niña mi padre llegaba borracho a menudo como a esa hora. Todos nos poníamos nerviosos por que se ponía muy agresivo y nos gritaba y a veces golpeaba a mi mamá. Yo era la mayor (tenía como 10 años) y no sabía qué hacer, pero un día él llegó tomado y empezó a discutir con mi madre, y a golpearla. Entonces yo me le fui encima diciéndole que la dejara y le arañé la espalda con mis uñas.

Y después de ese día me las empecé a comer.

Le pregunté qué sentimiento habría al hacerlo y dijo culpa con él, le dejé marcadas las uñas. Al preguntarle el nivel SUD de su culpa dijo que era como de 9.

Iniciamos la receta básica ahora con la frase:

“Aunque sentía culpa por arañarlo y mejor me comía las uñas para no volverlo a hacer, yo me amo, era solo una niña defendiendo a mamá (en PK).

Se continuó con los demás puntos con las frase cortas: “culpa por arañarlo”, culpa por arañarlo pues era mi padre, lo dejé marcado, defendía a mamá, pero me sentí culpable, con esta culpa…

Luego de 3 rondas dijo que la culpa había bajado como a un 3.

Ahora se trabajó con la frase “Con lo que queda de culpa por arañar a mi padre, mejor me como las uñas para no volverlo a hacer, aún así era sólo una niña, quiero a esa niña que fue valiente y defendió a mamá.

Y en los demás puntos se dijeron las frases cortas: con lo que queda de culpa, culpa y me como las uñas, con esta culpa, pero sólo era una niña que defendió a mamá…

Luego de una ronda dijo que ya no sentía culpa sino enojo y como tristeza por como vivieron.

Se trabajaron 2 rondas con el enojo (que estaba en un nivel SUD de 8) por haber tenido que vivir así por su padre, con la frase  “Aunque siento mucho enojo con mi padre por cómo nos hizo vivir, aún así me amo y acepto a esa niña que no fue feliz.” (PK) y en los demás puntos se dijeron frases cortas: “con este enojo, mucho enojo, el llegaba borracho, golpeaba a mamá, con este enojo…

Al finalizar otras 2 rondas similares, dijo que su “enojo estaba en 1 y que lo sentía en el corazón como transformándose en tristeza.

Se trabajó con la frase: “Aunque tengo tristeza que fue enojo en mi corazón por como vivimos, aún así sobrevivimos, papá ya se fue, ya pasó, no tengo que comerme las uñas, quiero a esa niña, hizo lo mejor que pudo.”

Se hicieron 3 rondas más y su nivel de tristeza bajó a 2,

Se le preguntó que si sabía cómo había crecido su padre y ella dijo que fue huérfano y tuvo una vida dura, que tal vez por eso tomaba, que algo le faltaba.

Trabajamos con la frase “Aunque todavía tengo algo de tristeza por cómo vivimos, pero quizá mi padre ni siquiera estaba enojado con nosotros, sino con la vida, pero ya pasó hace muchos años, estoy a salvo, ni siquiera lo odio por eso, soy una buena mujer… y las frases cortas mientras pasábamos por los otros puntos: aunque todavía tengo algo de tristeza y en el siguiente punto: pero no lo odio, aunque todavía tengo poquita tristeza y en el siguiente punto: pero estoy a salvo, algo triste pero sobreviví, algo triste, pero quiero a esa niña que fue valiente…

Se hizo otra ronda con las cosas positivas solamente: estoy a salvo, sobreviví, ya pasó quiero a esa niña valiente, entiendo que él no tuvo una vida fácil, soy una buena mujer y hasta lo cuidé cuando se enfermó, quiero a esa niña valiente.

Después dijo que ya sentía más tranquila los recuerdos, la culpa la tristeza el enojo, se habían diluido.

² En una segunda sesión se practicó Reimpronta Matricial, ella eligió una escena en la que tenía 10 años (su ECHO), tenía un vestido azul, y que el padre llegaba bien, ellos salían a recibirle y que todos se sentaban a la mesa y cenaban y platicaban como una familia feliz. Sintió las risas y el olor de la comida, vio a su madre contenta contarle los asuntos del día a su papá.

Al preguntarle cómo le decía la niña que se sentía (su ECHO) dijo que feliz y alegre.

¿Y dónde siente eso? dijo que ella lo sentía en el corazón.

Enviamos esa alegría y felicidad a su cerebro, a sus neuronas para que llenaran con ese impulso todo su cuerpo. Llevamos las risas a su corazón, y al preguntarle dijo que tenían un color rosado y un aroma a flor. Le pedimos enviara esas sensaciones y colores a sus manos a sus uñas y a su boca, y que con cada latido las expandiera fuera de su cuerpo a su campo energético. Dijo que quería dejar allí en esa escena feliz a la niña.

Le pedí que inhalara y exhalara profundo y abriera sus ojos, sonreía.

Ahora le dije, piensa que son las 7 y estás en casa viendo la tele, o que algo te pone muy nerviosa, ¿qué harías?  Dijo: si estoy en casa mejor me pongo a oír música o a tejer, ya no me veo comiéndome las uñas.

Han pasado 2 semanas y parece que las uñas van creciendo bien, y ella dice sentirse tranquila. Se le ha recomendado que cuando algo la ponga nerviosa y voltee a ver sus uñas, mejor haga rondas de tapping.