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¿Por qué no podía Jason tomar una decisión simple?


Aquí tenéis un buen ejemplo de Cathleen Campbell de cómo la cosas no son siempre lo que parecen.
Por Cathleen Campbell

Querido Gary,

Qué fastidio puede ser a veces la más simple de las decisiones, especialmente para gente normalmente productiva y triunfadora. Todos nos topamos con estos asuntos de vez en cuando. Nuestras vidas funcionan, mayormente a cien, pero al menos van funcionando. Y entonces nos chocamos con la necesidad de tomar una decisión que no estamos acostumbrados a tomar, y sin los recursos de los que dependemos normalmente. Tal fue el caso de un amigo mío, Jason, un tipo fenomenal que se quedó atascado una tarde tomando la que debería haber sido una decisión instantánea.

Jason es un ejecutivo de mercadotecnia con mucho éxito, en la ciudad de Nueva York. Este tipo está acostumbrado a tomar decisiones realmente importantes rápidamente y sin dudar. Su trabajo simplemente depende, no sólo de sus habilidades creativas naturales, sino de su habilidad para reunir información, y formular deducciones y conclusiones exactas. Titubear una y otra vez sobre opciones no es exactamente algo que él esté inclinado a hacer. Pero se nos saca de nuestra rutina, de nuestra zona de confort, y hasta el más triunfador de nosotros puede sentirse confundido y regido por la ansiedad.

Un sábado por la tarde, Jason me visitó y me preguntó si le podía ayudar con una decisión con la que había estado frustrado, y aunque estaba estancado tenía que tomar la decisión pronto. Verás, ¡Jason tenía que decidir exactamente qué ponerse para una fiesta elegante!
Esta era una decisión que normalmente habría tomado fácilmente, y entonces consultado son su novia para confirmar. Pero esta noche estaba perplejo. Verás, esta noche era diferente - su novia estaba fuera, y él no tenía su consejera de confianza para confirmar su excelente elección.

Además de ser un maestro de la toma de decisiones, Jason es asimismo una persona elegante al vestir. Su ropa está siempre perfectamente combinada, y sus elecciones son de muy buen gusto. Él está en un negocio muy competitivo y sumamente visual, por lo tanto, su excelente apariencia es sólo otro factor necesario para su éxito. Para un hombre como éste, estar confundido sobre qué chaqueta ponerse a una recepción como las muchas a las que acudía con regularidad, era una gran alerta roja de que se trataba de un asunto más profundo.

Al principio me pidió que eligiese por él entre dos opciones, pero yo podía ver que, contestando a su pregunta sobre qué chaqueta iba con qué pantalones, ni siquiera comenzaría a sofocar su angustia. Viendo que había una causa más profunda a su ansiedad, le pregunté si le gustaría que trabajase un poquito en su energía para ayudarle a tomar la mejor decisión y sacarle el máximo partido a la noche. Él aceptó agradecido con alivio deslizándose sobre su cara.

La sesión fue corta, no duró más de 15 minutos. Empezamos trabajando en asuntos como:

Aunque no estoy seguro de qué chaqueta quedaría mejor...
Aunque mi novia generalmente me ayuda a tomar estas decisiones... confío que puedo tomar la decisión correcta yo solo.

Su ansiedad empezó a bajar tan sólo un ápice, y supe que le podía guiar ahora al asunto real que era el origen de su ansiedad, y así comenzamos:

Aunque echo de menos a mi novia y no quiero ir solo a esta fiesta estirada, me amo y me perdono a mí mismo, y a ella por no estar aquí.
Aunque normalmente me siento seguro, por alguna razón esta noche no me siento totalmente seguro entrando en una habitación llena de gente elegante que no conozco, y me estoy sintiendo incómodo, pero me amo, me acepto y me perdono de todas formas, y elijo dejarme sorprender gratamente con lo amena que realmente es esta noche.
Aunque pienso que lo voy a pasar pésimo, no conectaré con nadie, la decisión sobre mi chaqueta no importará, porque acabaré no pasándomelo bien, aún me amo, me acepto y me perdono, y elijo confiar en mí mismo, en que soy un buen conversador, divertido... y estoy dispuesto a dejarme sorprender gratamente con lo muchísimo que lo disfrutaré.

Su comportamiento volvió deprisa a su yo habitual, plácido y entusiasta. Él dijo que era consciente que no se sentía tan cómodo saliendo solo, puesto que estaba con su novia desde hacía años, y no pasaban mucho tiempo separados. Pero no era consciente de que le afectaba hasta el punto que obviamente lo hacía. Y se dio cuenta que no era un miedo o una incomodidad reales, más en la línea de sentirse satisfecho teniéndola a ella siempre a su lado. Notó qué fácilmente aceptar una rutina como "el estado de las cosas" le había quitado el poder de confianza y de toma de decisiones.

Jason se fue, habiendo tomado su propia decisión sobre qué chaqueta llevar, y lo que es más, realmente le hacía mucha ilusión la fiesta, anticipando con entusiasmo que ciertamente conocería a gente muy interesante, y se lo pasaría bien a la vez.

Varios días después, notificó que no sólo fue un éxito la tarde, sino que "increíblemente, por alguna razón" la gente parecía atraída hacia él, comentando sobre su atuendo, y conoció además a algunas personas singularmente interesantes y maravillosas.

¡Es un verdadero alivio saber que, cuando nos sentimos fuera de nuestra zona de comodidad, podemos despejar fácilmente nuestra energía y garantizar nuestro disfrute tranquilo de esas experiencias nuevas! Y lo que es más, cuanto más despejada está nuestra energía, más se siente la gente simplemente atraída hacia nosotros. Nuestra energía despejada les hace a ellos sentirse tan bien como a nosotros... lo cual hace todo nuestro disfrute aún mayor.

Mis mejores deseos,
Viviendo en Armonía,
Cathleen

Traducido por Ana Saval-Badía Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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