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Agorafobia y el “pequeño diablillo que transmite ansiedad”

Stephani Fried nos brinda un ejemplo de primera sobre cómo llegar a los problemas de fondo en un caso difícil de agorafobia. Según mi experiencia, el detective persistente a menudo logra el trofeo sanador. Es investigando que se desarrolla el dominio de la situación después que otros ya se han entregado.
Por Stephani Fried

Querido Gary,

A pesar de que me he visto motivada para escribirte anteriormente, el caso de “Rikki”, una mujer de 25 años con una historia de 5 años de agorafobia y síntomas severos de pánico DEBE ser compartido.

He estado trabajando con Rikki por poco tiempo. Ella llegó a mí enviada por su Homeópata, quien estaba tratando su ansiedad con remedios homeopáticos. Rikki está estudiando para ser Naturópata y se negó a trabajar con un psiquiatra pues creía que le prescribiría medicación ansiolítica tradicional. El Homeópata y yo trabajamos con éxito juntos (no tradicionalmente) en ocasiones anteriores en las cuales yo utilicé EFT en el proceso de psicoterapia y la medicación SSRI no fue necesaria.

Rikki es madre de una niña de 22 meses. Ella rara vez salió de su casa durante los 15 meses anteriores a nuestro trabajo. Ella estaba desbordada por la ansiedad y los miedos bloqueadores acerca de casi todo. Ella no había conducido el auto ni abandonado la cuadra de su casa en todo ese tiempo.

Yo la atendí en su domicilio y suplementé mi trabajo con sesiones telefónicas. Después que ella aprendió los procedimientos, el teléfono fue una alternativa viable. Yo la entrené en este procedimiento a medida que avanzábamos. La ansiedad de Rikki sobre la “inseguridad en el mundo” fue disparada por una multitud de pensamientos negativos y de sistemas de creencias que comenzaban todos con: “¿Y qué pasaría si…?” seguido por un escenario de extrema eventualidad negativa con la afirmación “Entonces". Por ejemplo: ¿Qué pasaría si empiezo a manejar para ir a la casa de mi abuela y entonces me quedo atrapada en el tráfico en la esquina de Main St. y Elm y tengo que ir al baño y me pongo nerviosa y estoy bloqueada allí y ENTONCES no puedo volver a casa nuevamente? Rikki estaba consciente y conocía sus pensamientos que le alimentaban el pánico, pero antes no los había contemplado uno a uno por sí misma.

Bueno, empezamos a rastrear sus pensamientos y su complejo sistema de creencias negativas. Con cada descubrimiento de un nuevo pensamiento “acuciante”, utilizamos un procedimiento de EFT para superarlo. Rikki adquirió la capacidad de seguir el proceso de descubrir los patrones negativos y dejarlos ir.

Con frecuencia, ella decía que el sólo hecho de tomar conciencia de sus preocupaciones desataba su ansiedad, así que yo la detenía y le hacía hacer tapping sobre: Aunque continuar con esto me hace sentir un poco nerviosa… y entonces ella podía continuar. Después de una sesión, Rikki salió de su casa. Después de 2 sesiones, ella manejó 3 cuadras a la ciudad, llevó a su hija a la biblioteca y comenzó a hacer excursiones cortas todos los días. Su vida había comenzado a normalizarse y en ese momento descubrimos un tema y la ansiedad volvió, pero ella continuó saliendo.

El tema central tenía que ver con un “viaje” por drogas que hizo cuando tenía 16 años. Ella estaba traumada por los recuerdos y por su dificultad para detener las alucinaciones y distorsiones que experimentó durante 12 horas. Ella describió la vergüenza y la culpa que le causó el haber tomado esa droga, así como los aspectos del trauma que le causaba y cómo se relacionaba con los síntomas de agorafobia. Hicimos dos sesiones, la primera trabajamos sobre la vergüenza, la culpa, el trauma de permitirse los recuerdos, el trauma de verbalizar la experiencia. (Su creencia aquí era que hablando o reviviendo la experiencia emocional se le dispararía un deseo de volver a consumir). Hicimos tapping sobre el sentimiento de inseguridad que le causaba este trabajo. Hicimos tapping sobre el miedo de descubrir algo doloroso. Nos convertimos en socias en el proceso de descubrir cada bloqueo resistente o aterrador, para hacer un trabajo energético de manera de aliviar el trauma del propio “viaje” con la droga.

Otro factor importante aquí fue que trabajamos para que Rikki se identificara y conociera las formas de su ansiedad. Yo utilicé la meditación guiada para aclarar sus “pensamientos molestos de ansiedad” y todas sus consideraciones “qué pasaría si…” Rikki pudo percibir una imagen de lo que ella menciona ahora como “el pequeño diablillo que le causa la ansiedad”. Este diablillo se instala detrás de su oído derecho. Ella lo describe como un diablo de Tasmania, con un tridente en la mano. El está siempre saltando arriba y abajo y recordándole a Rikki sus peores circunstancias de miedo. El le impidió manejar o salir de su casa durante casi un año. Esta separación de sus miedos y sus percepciones genuinas de lo que es real y bueno para ella fue sumamente útil.

Así que ayer comenzamos a usar EFT para el trauma de estar atascada en el viaje de drogas y el pequeño diablillo de la ansiedad quedó anulado. El trató de detenernos, pero nosotros tomamos conciencia de su voz, hicimos tapping en su verbalización de los miedos de Rikki y así nos liberamos otra vez. El sólo nos detuvo dos veces. Pero el hecho de tomar el tiempo y el cuidado de hacer tapping en “sus preocupaciones” desarmó a Rikki y continuamos con éxito. Lo que resultó en una sorpresa aquí fue que después de la 2da ronda de tapping sobre las preocupaciones del pequeño diablillo de la ansiedad, él desapareció. Rikki estaba atónita. Ella lloraba de alegría al ver que la parte torturadora de su persona ya no estaba más allí. Ni siquiera preguntó cómo podía ser posible que eso sucediera, o si era real, y fue mejor así. Ella sólo sabía que la voz en su oído había desaparecido y la imagen detrás de su oreja estaba totalmente ausente. ¡Que profunda experiencia fue para esta joven mujer hacer las paces con su torturador!

Estoy continuamente asombrada por el poder curativo y transformador que tienen estos procedimientos. Gracias por prestarme su atención.

Stephani Fried, LPC

Traducido por Dalila Milicúa

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