Forma parte de la AHEFT y accede a más beneficios

Login

Se aplica con éxito tapping de sustitución para la ansiedad causada por una cirugía

El caso de Sharon Wikoff pone de relieve un uso importante del tapping de sustitución, en un caso en el que la clienta, J.R., simplemente no estaba abierta al tapping. Sharon nos ofrece los detalles de su procedimiento y nos proporciona un modelo para nuestro propio uso.

A menudo, nos preguntamos si necesitamos permiso para realizar el tapping de sustitución. Trato dicha cuestión bastante profundamente en ¿Podemos realizar tapping de sustitución o a través de la intención mental? En caso afirmativo, ¿necesitamos permiso?
Por Sharon Wikoff

J.R. es una señora de 70 años que se halla en las primeras etapas de la enfermedad de Alzheimer y que se puso muy nerviosa justo antes de ingresar en el hospital, para que le practicaran una cirugía ambulatoria en el pie. Calculé que su intensidad era de 8/9, por su lenguaje corporal y sus acciones.

Opté por hacerle tapping de sustitución (haciendo tapping en mí misma en su nombre) porque, unos meses antes, había visto que estaba bastante ansiosa. Le pregunté si quería que le realizara un trabajo energético y le expliqué sucintamente el proceso. Me respondió diciendo “No, ¡no creo en esas cosas!” Como es una mujer bastante decidida, no quise presionarla más. Simplemente no estaba abierta al tapping y “presionarla” sólo habría servido para agravar su ansiedad.

Os detallo como se desarrolló la sesión...

Estuvo mirando la televisión durante 10 minutos y parecía encontrarse bastante cómoda, pero después se quedó muy quieta... de hecho, ni se movía, y tenía una expresión muy triste. Mantenía los ojos fijos en la pantalla de televisión. Rompió su inmovilidad para acercarme su perro. Le tiene mucho cariño y rara vez lo pone en el suelo o permite que lo sujete otra persona. Entonces volvió a su sillón y se quedó de nuevo inmóvil, cruzando los brazos con fuerza alrededor de su cuerpo, sentada parcialmente inclinada. No se movió durante varios minutos y aunque intenté iniciar conversaciones, no respondió. Parecía muy ansiosa y disgustada por tener que ir al hospital.

Primera ronda: Hice la primera ronda empleando una frase preparatoria relacionada con la ansiedad que sentía por la cirugía a la que tenía que someterse. Visualicé el tapping en mí misma y en ella. A veces digo cada frase de preparación dos veces y hago tapping en cada punto dos veces... la primera vez lo visualizo en mí misma, la segunda visualizo el tapping en el cliente. Mi atención se mueve entre mí misma y el cliente. Varios minutos después de la sesión, cruzó las piernas y empezó a balancear la pierna y el pie, de forma mucho más relajada de lo habitual. Sin embargo, todavía tenía la mirada fija en el televisor e ignoraba a su perro.

Segunda ronda: con anterioridad, esa misma mañana había mencionado la posibilidad de fallecer, así que empleé ese tema en la frase de preparación de la nueva ronda. Volví a emplear el tapping de sustitución, visualizando el tapping en mí misma y también en ella. Un minuto después de finalizar la ronda, me miró y sonrió. Empezó a hablar con su perro (que se encontraba en mi regazo), empleando su tono habitual. Entonces se me acercó y cogió el perro de mis brazos. De inmediato, empezó a hacerle caricias, a hablarle y volvió a sentarse. Pareció seguir estando cómoda, mientras permanecimos sentadas mirando la televisión, jugando con su perro.

Calculé que en ese momento su nivel de intensidad era de 0-1.

Tercera ronda: sin embargo, cuando entró su hija, dijo “No quiero operarme.” Su hija bromeó con ella con cariño, restándole importancia, y me pidió que cogiera su medicina para la ansiedad, para tenerla a mano por si la necesitaba de camino al hospital. Cuando se hubieron marchado, hice otra ronda para la ansiedad. He vuelto a hablar con la hija y me comentó que J. R. no tuvo que emplear la medicación.

Se hizo la operación y todo fue muy bien.

Sharon Wikoff

Traducido por Eva Llobet Martí

InEnglish.gif